Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Remedios del jardinero
Una joven muy discreta
de las que esconden
sus iras, al jardinero
pregunto, usted que lidia
con las plagas del jardín
¿sabe cómo curar el odio?
el viejo respondió depende
que lo causo,
si es desamor con olvido,
si es engaño con perdón,
si la espina del odio
con su veneno la hirió,
no lo dude iracunda flor,
la cura es el amor, poción
de alto poder sanador,
hecha de milagros
de todos los cielos
para hacer de cada ser,
una esencia superior.
Ella cuanto pudo
en cada camino repitió:
al engaño lo cura el perdón,
al desamor el olvido, al odio
el amor; y muchas veces
por donde los contrarios
se encuentran, se le cruzó
el desamor, aunque lo amaba,
cambio de veredas
y de no mirarlo, en silencio
lo olvido.
En la distancia una silueta
sonriente en la nube
de un jardín escribió,
recuerda siempre joven flor
para la cura de males
que enferman la razón,
cada mañana toma
un buen sorbo
del extracto amor.
Una joven muy discreta
de las que esconden
sus iras, al jardinero
pregunto, usted que lidia
con las plagas del jardín
¿sabe cómo curar el odio?
el viejo respondió depende
que lo causo,
si es desamor con olvido,
si es engaño con perdón,
si la espina del odio
con su veneno la hirió,
no lo dude iracunda flor,
la cura es el amor, poción
de alto poder sanador,
hecha de milagros
de todos los cielos
para hacer de cada ser,
una esencia superior.
Ella cuanto pudo
en cada camino repitió:
al engaño lo cura el perdón,
al desamor el olvido, al odio
el amor; y muchas veces
por donde los contrarios
se encuentran, se le cruzó
el desamor, aunque lo amaba,
cambio de veredas
y de no mirarlo, en silencio
lo olvido.
En la distancia una silueta
sonriente en la nube
de un jardín escribió,
recuerda siempre joven flor
para la cura de males
que enferman la razón,
cada mañana toma
un buen sorbo
del extracto amor.