Alizée
⊙ Humαlıen ⊙ ༻✦༺ ♡ WɩꙆt Aᖾωᥲ ♡ ∞ ֎
Al túnel de tus ojos
Tropecé con tu inquietante mansedumbre un día cualquiera,
y tuve la noble fortuna de contemplarla, disfrutarla y a detalle;
analizarla con mis dos mentes: la que serena y la que inquieta.
La vi en movimiento tantas veces que concluí que era de ella
de donde manaba tu preciosa fortaleza y esa grata templanza
que suscitaba sin cuestionamiento, consentirte.
Justo ahí brotaba ese magnético encanto del que sutilmente siempre hacías gala.
Nunca pediste nada, pero yo no podía dormir si algo te faltaba...
Llegabas a mi en silencio provocando la caricia presta, impúdica,
abundante, y yo, no me rehusaba.
Te refugiabas en mis brazos de cuando en cuando, gozando aprisionado mis latidos,
y yo a tu lado, sonreía...
De repente alineabas tus ojos hacia mi, como ordenando,
direccionando suave hacia ti mi voluntad pequeña,
sin hacerlo, sin decirlo,
sin pedirlo.
Fuiste mi amo azul, azul intenso...
azul marino en pupilas inocentes, niñas traviesas, manantiales puros,
agua de vida, clara, tan clara que me vi tantas veces en ella reflejada...
Tan conectados tu y yo, Nosotros,
y tú, el que jamás, jamás pedía nada.
Me diste amor, amor total, incondicional amor,
amor a manos llenas...
Y en ese fluir de emociones que de antaño, mirando hacia el jardín
encharcadas me anegaban, por un segundo,
sonriéndome feliz, mi amor, te vi...
Te vi, a lo lejos...
y tuve la noble fortuna de contemplarla, disfrutarla y a detalle;
analizarla con mis dos mentes: la que serena y la que inquieta.
La vi en movimiento tantas veces que concluí que era de ella
de donde manaba tu preciosa fortaleza y esa grata templanza
que suscitaba sin cuestionamiento, consentirte.
Justo ahí brotaba ese magnético encanto del que sutilmente siempre hacías gala.
Nunca pediste nada, pero yo no podía dormir si algo te faltaba...
Llegabas a mi en silencio provocando la caricia presta, impúdica,
abundante, y yo, no me rehusaba.
Te refugiabas en mis brazos de cuando en cuando, gozando aprisionado mis latidos,
y yo a tu lado, sonreía...
De repente alineabas tus ojos hacia mi, como ordenando,
direccionando suave hacia ti mi voluntad pequeña,
sin hacerlo, sin decirlo,
sin pedirlo.
Fuiste mi amo azul, azul intenso...
azul marino en pupilas inocentes, niñas traviesas, manantiales puros,
agua de vida, clara, tan clara que me vi tantas veces en ella reflejada...
Tan conectados tu y yo, Nosotros,
y tú, el que jamás, jamás pedía nada.
Me diste amor, amor total, incondicional amor,
amor a manos llenas...
Y en ese fluir de emociones que de antaño, mirando hacia el jardín
encharcadas me anegaban, por un segundo,
sonriéndome feliz, mi amor, te vi...
Te vi, a lo lejos...
Última edición: