Reminiscencia

cafepara2

Poeta recién llegado
Suave María,

canto de viento y roca,

de aleluyas a la mar;

se alza tu alma sobre la urbe, y el sueño

que velas, como sofito de tus anhelos.

En tu sonrisa luminaria hay una espera peregrina,

como respuesta a la ternura, o una clase de ternura

que no se logra comprender.

Me veo por ello, en la imperiosa necesidad, amiga mía,

de acudir a estos versos de (Rubén Darío) por los que el hombre,

no debería vivir, sino dirigir su vida.

(Lirio, boca de nieve donde sus dulces labios la primera imprime:

En tus venas no corre la sangre de las rosas pecadoras,

sino el licor excelso de las flores insignes).

Tus labios soleta, de encendida jornada,

son el puerto de mirificas palabras; silvestre ibera.

Cuando palpo y observo: ese sueño verde de niños sepia,

te veo como una reminiscencia.
 
Suave María,

canto de viento y roca,

de aleluyas a la mar;

se alza tu alma sobre la urbe, y el sueño

que velas, como sofito de tus anhelos.

En tu sonrisa luminaria hay una espera peregrina,

como respuesta a la ternura, o una clase de ternura

que no se logra comprender.

Me veo por ello, en la imperiosa necesidad, amiga mía,

de acudir a estos versos de (Rubén Darío) por los que el hombre,

no debería vivir, sino dirigir su vida.

(Lirio, boca de nieve donde sus dulces labios la primera imprime:

En tus venas no corre la sangre de las rosas pecadoras,

sino el licor excelso de las flores insignes).

Tus labios soleta, de encendida jornada,

son el puerto de mirificas palabras; silvestre ibera.

Cuando palpo y observo: ese sueño verde de niños sepia,

te veo como una reminiscencia.

Buenas tardes cafepara2:

No tengo perdón, justo tenía en el pensamiento un café, no, eso no, un menú, o tampoco era eso?, jajajaja, ahora no me acuerdo bien, lo cierto es que al acordarme de eso que " No recuerdo que es y de ti", vi este poema y para mi asombro, no te lo había comentado.

Color sepia son los ojos de mi asombro, de seda mis manos en una portada y procuro en la medida que puedo, dirigir mi vida y no contar los días, si no hacer que los días cuenten con poemas tuyos como este.

Un fuerte abrazo, tu y yo, 1 y 2.
 
Suave María,

canto de viento y roca,

de aleluyas a la mar;

se alza tu alma sobre la urbe, y el sueño

que velas, como sofito de tus anhelos.

En tu sonrisa luminaria hay una espera peregrina,

como respuesta a la ternura, o una clase de ternura

que no se logra comprender.

Me veo por ello, en la imperiosa necesidad, amiga mía,

de acudir a estos versos de (Rubén Darío) por los que el hombre,

no debería vivir, sino dirigir su vida.

(Lirio, boca de nieve donde sus dulces labios la primera imprime:

En tus venas no corre la sangre de las rosas pecadoras,

sino el licor excelso de las flores insignes).

Tus labios soleta, de encendida jornada,

son el puerto de mirificas palabras; silvestre ibera.

Cuando palpo y observo: ese sueño verde de niños sepia,

te veo como una reminiscencia.

Muy bueno. No conocía esos versos de Rubén Darío. Ójala pudiera yo escribir cosas tan bonitas a María. :)
 
Muy buenos días Angel Alvarez:

¡Sé bienvenido a esta casa literaria! y muchas gracias en nombre de amigo cafepara2 que anda ausente y en su nombre agradezco tu comentario.
 

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