AlejandroCifuente
Poeta recién llegado
Morder la estación por el lado de la ausencia
como nudo desatado entre las soledades
como vocal de madera que se interpone entre la lengua
como sílaba del tiempo que desvanece nuestra boca.
Tocar inevitablemente los relieves impronunciables de la noche
el caparazón de un cielo perdido entre los ojos
entre los ruidos de la suerte que escribe un barco verde.
Vender el último tramo de polvo donde vuelan los recuerdos.
Trepar un muro hacia el fondo de la tierra
como imagen inexistente de un páramo de angustias
donde habitan los sabores que acaricio con los muslos.
Buscar el destierro de la luna que orbita en el olvido
mientras viven los latidos de un cuarto que se cierra
y mi cama es una tumba que se llena de palomas.
como nudo desatado entre las soledades
como vocal de madera que se interpone entre la lengua
como sílaba del tiempo que desvanece nuestra boca.
Tocar inevitablemente los relieves impronunciables de la noche
el caparazón de un cielo perdido entre los ojos
entre los ruidos de la suerte que escribe un barco verde.
Vender el último tramo de polvo donde vuelan los recuerdos.
Trepar un muro hacia el fondo de la tierra
como imagen inexistente de un páramo de angustias
donde habitan los sabores que acaricio con los muslos.
Buscar el destierro de la luna que orbita en el olvido
mientras viven los latidos de un cuarto que se cierra
y mi cama es una tumba que se llena de palomas.