Victor Rodriguez
Poeta fiel al portal
Sabrás donde encontrarme, te lo he dicho a menudo.
En el canto de un niño, en mi llanto de ausencia,
en tu salón de clases. La brisa; su presencia
balanceará mis plantas y tu voz se hará un nudo.
O por aquel paraje, no tan desconocido,
del páramo del Duende. ¿Recuerdas lo descrito?
¡Del hombre y sus lechugas! ¡Del terreno negrito!
¡De la flor de campana!... ¡Del riachuelo escondido!
¿Y si llegaras tarde? Sin Cronos ni belleza,
recordaras aquellos momentos a mi vera,
padecerás frío otoño en vez de primavera.
Pensarte en ese trance, me plena la tristeza,
Preferible es que tornes, a mí, tu sentimiento.
¡Sabes dónde encontrarme! ¡Que te amo! ¡Que no miento!
En el canto de un niño, en mi llanto de ausencia,
en tu salón de clases. La brisa; su presencia
balanceará mis plantas y tu voz se hará un nudo.
O por aquel paraje, no tan desconocido,
del páramo del Duende. ¿Recuerdas lo descrito?
¡Del hombre y sus lechugas! ¡Del terreno negrito!
¡De la flor de campana!... ¡Del riachuelo escondido!
¿Y si llegaras tarde? Sin Cronos ni belleza,
recordaras aquellos momentos a mi vera,
padecerás frío otoño en vez de primavera.
Pensarte en ese trance, me plena la tristeza,
Preferible es que tornes, a mí, tu sentimiento.
¡Sabes dónde encontrarme! ¡Que te amo! ¡Que no miento!
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