abcd
Poeta adicto al portal
Me aterras, bosque de ojos, catedral lejana,
como un gusano entre las arterias, como mil gusanos,
así es que te siento, así es que me siento: como un gusano.
Un luto estertor es sangre en mis manos,
soy parte del aire, un grito, mas bien un susurro deshonesto.
Nadie responde. Me aterra pensar en ti.
Te odio, te quiero. Profundo océano de leche y carne, de carne y leche, mi amiga, mi sed.
Me aterra hallar el espíritu en otra risa,
creo que tu alma puede trasmutar, me asusta todo.
Estoy vencido. Paranoico. Quiero insultar, gemir, sollozar largo rato
y escuchar la voz del silencio salir del corazón que nunca, que siempre he querido perder.
Me aterras. Me agradaría que en la noche no seas la puta esperanza de cada día.
Me agradaría que la noche no exista, que la luz del amanecer tampoco,
me agradaría que ya no te reflectes, que la lengua negra de los astros interiores se desnude
y sea una palabra de alivio: un gracias, o un vacío te amo.
Me aterra no conciliar el cuerpo, los reflejos, el tiempo,
todo se ausenta en la misma tiniebla. Ni me dueles, hace bastante que no me dueles
y sin embargo te temo, cada día te temo más.
No estás y estás en todo, brotando, tallo de melancolía
con la fuerza de una débil flor es que me retuerces, es que me inclinas con tus pestañas,
me obligas a ser pan, migas de pan con hambre, migas de pan con vanidad...
Me aterras, bosque de ojos, cuerpo de loto, veneno visible.
Me aterras beso del sueño. Déjame descansar, pero no me dejes nunca en paz.
como un gusano entre las arterias, como mil gusanos,
así es que te siento, así es que me siento: como un gusano.
Un luto estertor es sangre en mis manos,
soy parte del aire, un grito, mas bien un susurro deshonesto.
Nadie responde. Me aterra pensar en ti.
Te odio, te quiero. Profundo océano de leche y carne, de carne y leche, mi amiga, mi sed.
Me aterra hallar el espíritu en otra risa,
creo que tu alma puede trasmutar, me asusta todo.
Estoy vencido. Paranoico. Quiero insultar, gemir, sollozar largo rato
y escuchar la voz del silencio salir del corazón que nunca, que siempre he querido perder.
Me aterras. Me agradaría que en la noche no seas la puta esperanza de cada día.
Me agradaría que la noche no exista, que la luz del amanecer tampoco,
me agradaría que ya no te reflectes, que la lengua negra de los astros interiores se desnude
y sea una palabra de alivio: un gracias, o un vacío te amo.
Me aterra no conciliar el cuerpo, los reflejos, el tiempo,
todo se ausenta en la misma tiniebla. Ni me dueles, hace bastante que no me dueles
y sin embargo te temo, cada día te temo más.
No estás y estás en todo, brotando, tallo de melancolía
con la fuerza de una débil flor es que me retuerces, es que me inclinas con tus pestañas,
me obligas a ser pan, migas de pan con hambre, migas de pan con vanidad...
Me aterras, bosque de ojos, cuerpo de loto, veneno visible.
Me aterras beso del sueño. Déjame descansar, pero no me dejes nunca en paz.