Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Resuenan en las paredes los ecos
de los pasos apresurados
después de los largos besos
de una pareja de enamorados.
En las sombras se refugian
las risas infantiles
de los niños que jugaban
al amor de los candiles.
En el farol se han prendido,
como un eco, las canciones
de una ronda de muchachos
a las chicas de los balcones.
Repican las piedras de la calzada
al paso de las últimas carretas.
Cae la noche, despacio,
mientras pierde el día su careta.