Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Cuál será el dulce embrujo de tu cama
que despliega tu encanto con derroche?
di los besos que caben en la noche
cuando a mi labio amor, tu piel reclama.
En silencio se ahoga así la llama,
en secretos tiznados de reproche,
pues aquellos latidos no eran broche
sino piedra que al verso se amalgama.
Retira de este idilio todo enojo,
no cabe en mi reserva indiferencia,
me calla simplemente la prudencia
de no dañar mi bien, tu fénix rojo.
¿Y cómo la verdad en mí yo alojo?
No sé si te arrepientes, si es demencia
intuir en el mutismo tu sentencia...
¡Me duele no saber si fui un antojo!
Es por ti, puro amor lo que ya siento,
mis gestos y caricias se desatan,
mis ojos al mirarte me delatan...
Mujer, ¡no dudes más!, yo no te miento.
Aparto de mi pecho el desaliento
y escucho tus palabras que arrebatan,
al sueño sus tristezas y rescatan
a mi alma, de tan frío abatimiento.
¡Ven aquí, corazón! sin más demora...
entra en mi pecho, llega sin aviso.
Para vivir, sentirte a ti preciso.
Tu ausencia es una cruz, mi ser te añora.
Quisiera de tus días ser aurora
que arriba en tus anhelos sin permiso
surcando tu latido al paraíso,
gaviota que a tus mares enamora.
JFelipe & Juno
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