Miriam Camelo
Poeta recién llegado
Escucho pasos
de sus besos transgresores,
trastabillan ebrios
en el umbral de mis sentidos,
sofocan con ahínco
el registro de mis quejas
y en asedio vandálico,
mi boca es su trofeo
anclando sus navajas
en mis labios que le nombran.
Su boca incendiaria
se empeña en desvarío,
abrir nuevos caminos
por fronteras prohibidas,
no atiende mis protestas
perdidas en sus ojos,
mi intrepidez flaquea
y en el manto de su abrazo
se deshojan mis vestidos
y florecen rosas rojas.