BALADA
A hermosa niña ruego
oiga mi canto
y desde la ventana
tome el regalo
En su regazo pongo
dos bellas flores
aromadas y frescas,
como dos soles.
En sus mejillas tersas,
piel de manzana,
ha sacado rubores
mi serenata.
¡Ay, que tierna mi niña!
Me manda un beso,
soplándolo en su mano
vuela ligero.
En mis labios lo tomo,
le envío otro
que dulce hasta su boca
vuela amoroso.