rusia

charlie ía

tru váyolens

la recuerdo rubia y malhumorada
atrincherada dentro de su lada diminuto,
del color que tomaría un charco
tras seis o siete días de acabado el diluvio-
reclamando, naturalmente, por no haberle brindado
la dirección correcta
a la primera

en realidad
todo estaba fuera de lugar en aquella escena:
desde el carro ochentero diseñado para la nieve

a orillas de la cuadra tercermundista
con suaves bordes redondeados,
hasta el asfalto destartalado y las palmeras
elevándose para tocarle la mano
a valentina tereshkova

durante una tarde de calor
en que el verano reventaba las tripas del drenaje
en un largo éxtasis de fango y basura

y sobre todas las cosas del mundo,
encima de un pedestal cubierto
de mil cristales diminutos
su hija
mi amiga
celebrando la amarga caída
de una gota de sangre dentro de un vaso
de agua con azúcar.
con una sonrisa en la boca.

ahora que las mujeres rusas
no piden la dirección correcta a las estrellas
quizás sea conveniente reflexionar
acerca de los beneficios
de caminar sonámbulos sobre alfileres
hacia expectativas que sabemos
de antemano decepcionantes.

ahora que los misiles
no le apuntan a los objetivos
que nos habíamos planteado en un principio,
es apropiado preguntarse
si las hijas deberían de pedir el permiso de sus madres
antes de llegar a través del espacio
a su propio país extranjero.

 
la recuerdo rubia y malhumorada
atrincherada dentro de su lada diminuto,
del color que tomaría un charco
tras seis o siete días de acabado el diluvio-
reclamando, naturalmente, por no haberle brindado
la dirección correcta
a la primera

en realidad
todo estaba fuera de lugar en aquella escena:
desde el carro ochentero diseñado para la nieve

a orillas de la cuadra tercermundista
con suaves bordes redondeados,
hasta el asfalto destartalado y las palmeras
elevándose para tocarle la mano
a valentina tereshkova

durante una tarde de calor
en que el verano reventaba las tripas del drenaje
en un largo éxtasis de fango y basura

y sobre todas las cosas del mundo,
encima de un pedestal cubierto
de mil cristales diminutos
su hija
mi amiga
celebrando la amarga caída
de una gota de sangre dentro de un vaso
de agua con azúcar.
con una sonrisa en la boca.

ahora que las mujeres rusas
no piden la dirección correcta a las estrellas
quizás sea conveniente reflexionar
acerca de los beneficios
de caminar sonámbulos sobre alfileres
hacia expectativas que sabemos
de antemano decepcionantes.

ahora que los misiles
no le apuntan a los objetivos
que nos habíamos planteado en un principio,
es apropiado preguntarse
si las hijas deberían de pedir el permiso de sus madres
antes de llegar a través del espacio
a su propio país extranjero.
queé buen poema, broo… y carajo, es bueno sobre los buenos. A diferencia que muchos le están escribiendo a Ucrania, tú le escribes a Rusia.
La estrofa final soberbia… Y con respecto a la pregunta: ¿por qué no a socio? Bueno, creo que sobradamente se responde… aunque yo soy partidario que también los poemas en socio tienen que tener muy buena lírica.

Una joyita compa.

Abrazos.
 
queé buen poema, broo… y carajo, es bueno sobre los buenos. A diferencia que muchos le están escribiendo a Ucrania, tú le escribes a Rusia.
La estrofa final soberbia… Y con respecto a la pregunta: ¿por qué no a socio? Bueno, creo que sobradamente se responde… aunque yo soy partidario que también los poemas en socio tienen que tener muy buena lírica.

Una joyita compa.

Abrazos.

toda la vida me ha gustado ir contracorriente, bróder, desde chavalo. pero no jodido, al infierno de socios no jajaja.

además en realidad, es sobre todo un poema nostálgico. soy un fan de la nostalgia, de las cosas simples, de recordar con un roncito y musiquita de dm bajo la noche espacial.

gracias por tu paso bro. salud allí.
 
Última edición:
Así es, Rusia, tan cerca y tan lejos a la vez de Occidente, tan cerca de las estrellas y aún lejos del primer mundo... Un pueblo con una dura historia y sometido a una tiranía tras otra (con la excepción de Gorbachov)
Me parece un poema muy interesante y de bastante calidad, René, en el cual el lector debe trabajarse un poco su propio significado y amoldarlo a su propia sensibilidad, es realista y metafórico a la vez. ... Me recordó a una chica rusa, y con poca suerte, que conocí hace mucho tiempo.
Muy bueno, amigo. Un abrazo.
 
Última edición:
Así es, Rusia, tan cerca y tan lejos a la vez de Occidente, tan cerca de las estrellas y aún lejos del primer mundo... Un pueblo con una dura historia y sometido a una tiranía tras otra (con la excepción de Gorbachov)
Me parece un poema muy interesante y de bastante calidad, René, en el cual el lector debe trabajarse un poco su propio significado y amoldarlo a su propia sensibilidad, es realista y metafórico a la vez. ... Me recordó a una chica rusa, y con poca suerte, que conocí hace mucho tiempo.
Muy bueno, amigo. Un abrazo.

a todos en algún momento, rusia nos ha maravillado y extrañado a partes iguales, bróder. a mí me gusta explorar los pequeños detalles anecdóticos, porque al final del día ningún país existe realmente: eso es un invento. lo que existe es la gente, las personas, con todo lo bueno y con todo lo brutal detrás de cada uno.

en cuanto a que si es realista, creo que con la artillería de metáforas que me lanzo, probablemente cuesta un poco. pero sí, yo también pienso que a veces no está tan reñida una cosa con la otra.

gracias por tu comentario, luigi, me alegra te haya gustado. abrazo, jodido.
 
en cuanto a que si es realista, creo que con la artillería de metáforas que me lanzo, probablemente cuesta un poco. pero sí, yo también pienso que a veces no está tan reñida una cosa con la otra.

Cierto amigo, a veces no está reñida una cosa con otra (fíjate en realismo de Freud21). En mi opinión el realismo se refleja más en el "alma" del poema que en los recursos o figuras que se utilicen, (siempre que esos recursos no "distraigan" o sobresalgan demasiado del "alma", claro ;)). Abrazos.
 
Última edición:
Cuanta sensibilidad transmite.
Me quedo con el dejarnos Ser. Y que a veces el/lo extranjero está más cerca de lo que suponemos.

Bello poema, charlie ía. Gracias.
Saludos
 
Cuanta sensibilidad transmite.
Me quedo con el dejarnos Ser. Y que a veces el/lo extranjero está más cerca de lo que suponemos.

Bello poema, charlie ía. Gracias.
Saludos

hola alicia.

sí, somos extraños, y somos extranjeros: el placer, la nostalgia y el dolor escapan a la lógica maniquea de la tribu.

gracias por tu amable paso. salud hasta donde estés-
 
la recuerdo rubia y malhumorada
atrincherada dentro de su lada diminuto,
del color que tomaría un charco
tras seis o siete días de acabado el diluvio-
reclamando, naturalmente, por no haberle brindado
la dirección correcta
a la primera

en realidad
todo estaba fuera de lugar en aquella escena:
desde el carro ochentero diseñado para la nieve

a orillas de la cuadra tercermundista
con suaves bordes redondeados,
hasta el asfalto destartalado y las palmeras
elevándose para tocarle la mano
a valentina tereshkova

durante una tarde de calor
en que el verano reventaba las tripas del drenaje
en un largo éxtasis de fango y basura

y sobre todas las cosas del mundo,
encima de un pedestal cubierto
de mil cristales diminutos
su hija
mi amiga
celebrando la amarga caída
de una gota de sangre dentro de un vaso
de agua con azúcar.
con una sonrisa en la boca.

ahora que las mujeres rusas
no piden la dirección correcta a las estrellas
quizás sea conveniente reflexionar
acerca de los beneficios
de caminar sonámbulos sobre alfileres
hacia expectativas que sabemos
de antemano decepcionantes.

ahora que los misiles
no le apuntan a los objetivos
que nos habíamos planteado en un principio,
es apropiado preguntarse
si las hijas deberían de pedir el permiso de sus madres
antes de llegar a través del espacio
a su propio país extranjero.
Da coraje que a las mujeres rusas se las conozca más por las páginas porno (nunca falta la categoría "rusas", lo mismo que "japonesas", etc) que por lo que han aportado a la construcción de la historia de sus país. Y el piso en construcción de la Historia es el presente. Te cuento mi bróder, que yo de muchacho me enamoré de una poeta rusa que había muerto cuando yo nacía: Marina Stvetaieva. Me enamoró con un verso desenfadado que decía mucho: "...La patria otra vez: qué fastidio". Pero ella estaba enamorada de otro. Y un día ya no soportó vivir, o más bien subvivir sufriendo, y se dio matarili. Algo recurrente, por cierto, en la historia de los/as poetas cuando se asumen como tales y no como intelectuales.

Creo que las mujeres rusas y las venezolanas (supongo que las planeta completo) tienen el realísimo derecho de pedir las direcciones como les dé la gana, y de prescindir de madres, esposos, jefes, empresarios, políticos, hermanos mayores, padres, curas... a la hora de viajar hacia adentro o hacia afuera de todas las cosas, incluido su propio adentro, o afuera, o.

Aunque la Historia también está demostrando que se puede ser mujer y ser tan canalla como cualquier hombre, tal vez hasta más, por aquello de demostrar que cuando quieren, pueden... No puedo olvidar a Margaret Tacher, a Condoleza Rice, y a mi favorita de tuas ellas: Hillary Clinton. Aquí en mi país tenemos algunas también. Junto con sus colegas hombres, a veces hacen lucir al dios de los cristianos como un inocente niño de pecho.

Pero no me quiero desviar del tema, que es tu poema, mi bróder. Está del carajo. ¡Rusia... quién conociera a Rusia! Pero sin ese frío maldito que no va conmigo. Quién, como las palmeras, le diera la mano a Valentina en la altura de su cosmos.

Abrazo grande, mi pana.
 
Da coraje que a las mujeres rusas se las conozca más por las páginas porno (nunca falta la categoría "rusas", lo mismo que "japonesas", etc) que por lo que han aportado a la construcción de la historia de sus país. Y el piso en construcción de la Historia es el presente. Te cuento mi bróder, que yo de muchacho me enamoré de una poeta rusa que había muerto cuando yo nacía: Marina Stvetaieva. Me enamoró con un verso desenfadado que decía mucho: "...La patria otra vez: qué fastidio". Pero ella estaba enamorada de otro. Y un día ya no soportó vivir, o más bien subvivir sufriendo, y se dio matarili. Algo recurrente, por cierto, en la historia de los/as poetas cuando se asumen como tales y no como intelectuales.

Creo que las mujeres rusas y las venezolanas (supongo que las planeta completo) tienen el realísimo derecho de pedir las direcciones como les dé la gana, y de prescindir de madres, esposos, jefes, empresarios, políticos, hermanos mayores, padres, curas... a la hora de viajar hacia adentro o hacia afuera de todas las cosas, incluido su propio adentro, o afuera, o.

Aunque la Historia también está demostrando que se puede ser mujer y ser tan canalla como cualquier hombre, tal vez hasta más, por aquello de demostrar que cuando quieren, pueden... No puedo olvidar a Margaret Tacher, a Condoleza Rice, y a mi favorita de tuas ellas: Hillary Clinton. Aquí en mi país tenemos algunas también. Junto con sus colegas hombres, a veces hacen lucir al dios de los cristianos como un inocente niño de pecho.

Pero no me quiero desviar del tema, que es tu poema, mi bróder. Está del carajo. ¡Rusia... quién conociera a Rusia! Pero sin ese frío maldito que no va conmigo. Quién, como las palmeras, le diera la mano a Valentina en la altura de su cosmos.

Abrazo grande, mi pana.

solo por haber derrotado al tío adolf, las mujeres y hombres rusos tienen tanto o más crédito acumulado que algunos imperios de papel. es digno mencionar a las mujeres: para aprovisionar a las tropas de stalingrado -a la sazón la más decisiva de la guerra junto con midway- las tipas trabajan en condiciones infernales fabricando las municiones. muchísimas murieron de agotamiento, en aquellos climas extremos.

bróder, en realidad el frío es jodido. y más para nosotros los de tierra caliente, no me jodás. para mí la primera vez que tuve que pasar el invierno, estudiando en el extranjero, fue un vergueo. usaba dos o tres camisas debajo del abrigo, solo eso te digo.

supongo que a esos prixes les toca igual -pero al revés- cuando visitan el trópico. la pasean completamente.

coincido con vos: una mujer no tiene que pedirle permiso a nadie para viajar hacia adentro o fuera de las cosas, o hacia adentro o fuera de sí misma.

salud, bróder.
 
refugio-de-montana-barriles-en-el-monte-elbrus-rusia-la-montana-mas-alta-de-europa-bx64y0.jpg

Refugio de los barriles, en el Elbrus.



Buenos versos, charlie, me gusta tu recuerdo de la rubia, tu charco, tu diluvio, tu carro ochentero diseñado para la nieve, tu cuadra tercermundista, tu asfalto destartalado, tu valentina tereshkova, tu fango y tu basura, tus misiles, tu espacio y tu país extranjero.

Es tuve en Rusia hace ya unos veinte años y vi mujeres rubias, vi charcos, vi diluvios, vi carros ochenteros diseñados para la nieve, vi cuadras tercermundista, vi asfalto destartalado, vi a una mujer que se llamaba Valentina, pero nunca supe su apellido, vi fango y basura, vi misiles, vi el espacio y vi un país extranjero.

Vi las mismas cosas que citas en tu poema, y al igual me gusta verlas en tus versos.

Estuve en este país extranjero admirando sus mujeres rubias, sus charcos, sus diluvios, sus carros ochenteros diseñados para la nieve, sus cuadras tercermundistas, su asfalto destartalado, su mujer con el nombre de Valentina, su fango, su basura, sus misiles y su espacio en aquel país extranjero.

Fui a hacer alpinismo y vi la nieve, los carros ochenteros preparados para ella, las cuadras tercermundistas, el asfalto destartalado, a una mujer con el nombre de Valentina que trabajaba en un aeropuerto, el fango, los misiles en una base militar en la que hicimos escala desde el aeropuerto de Moscú, y vi el espacio desde la cima del Elbrus en aquel país extranjero donde disfrute de temperaturas de cincuenta grados bajo cero.

Quise subir al Shkhara y al Ushba pero no pudo ser porque en el Elbrus sufrí unas pequeñas congelaciones que provocaron que se me cayeran las uñas de los pies y la necrosis estropeó el tejido, hoy; veinte años después voy al podólogo a que me corte las uñas porque quedaron muy mal, y a que me haga curas porque se me clavan en los pies. Me atendieron unos médicos a los que llamaba paracemol y aspirina porque no tenían otra cosa, me hicieron unas curas a base de sumergir los pies en un balde con yodo y agua a treinta y nueve grados sobre cero, llevaba una bota plástica mala válida para zonas como los Pirineos, y había un viento de cien kilómetros por hora que soplaba a partir de los cuatro mil metros, las dos cosas juntas me provocaron las congelaciones... si hubiera tenido unas Koflach hubiera sido otra cosa pero llevaba unas viejas Scarpa.

No estuve en el Refugio once, a más de cuatro mil metros, ya se había quemado, estuve en el refugio de más abajo; el de los barriles, también a una buena altura, al final salí de allí en un viejo helicóptero militar de la época soviética y acabé en una clínica privada de Zaragoza donde me hicieron unos buenas curas y unos raspados, tenía seguro pero aún así me costó una pasta.



Un abrazo, chalie, me alegro de volver a leer tus versos, gracias por la lectura.
 
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