Uqbar
Poeta que considera el portal su segunda casa
En este paseo con sabor a otoño, me esponjo en un velo de sensaciones primigenias. Cuna de tierra y piedra enraizada se erige en poesía. Tímidos rayos se desperezan sugiriendo diamantes sobre la verde hierba. Tiberio de aves que obliga a silenciar mis ojos. Dice la niebla que quitará su manto como en un juego de magia y me mostrará el esplendor del caos de la vida. Mi cuerpo ríe y mientras, el suelo se fusiona con el cielo.
Contengo el aliento frente a un riachuelo, me acuclillo y, en esta orilla veo, el deshojar de años lentos, sin tiempo. Ha crecido una capa de limo que pétalo a pétalo endurece mis pies y ablanda las grietas de mi rostro. Torbellinos de recuerdos salpicados en reflejo transparente, esta vez no es salino. Demasiado estético el entorno para preñarse de miedos.
Acróbatas de copas se enredan y juegan ajenos a mi presencia o quizás, hayan decidido adoptarme, por esta vez.
El sendero me reclama. Un mojón milenario me cuenta que aún quedan varios inviernos, yo le insisto que prefiero el verano y me sonríe. Otra vez he perdido la partida.
Me pregunto si mi sombra aún me pertenece o si también se irá cuando la nieve pinte de plata mis sienes.
De vuelta pienso, que nada sería lo que es, si no pudiera compartirlo contigo.
Esta vez mi cuerpo se desternilla. Mejor pago el peaje y parto.
Contengo el aliento frente a un riachuelo, me acuclillo y, en esta orilla veo, el deshojar de años lentos, sin tiempo. Ha crecido una capa de limo que pétalo a pétalo endurece mis pies y ablanda las grietas de mi rostro. Torbellinos de recuerdos salpicados en reflejo transparente, esta vez no es salino. Demasiado estético el entorno para preñarse de miedos.
Acróbatas de copas se enredan y juegan ajenos a mi presencia o quizás, hayan decidido adoptarme, por esta vez.
El sendero me reclama. Un mojón milenario me cuenta que aún quedan varios inviernos, yo le insisto que prefiero el verano y me sonríe. Otra vez he perdido la partida.
Me pregunto si mi sombra aún me pertenece o si también se irá cuando la nieve pinte de plata mis sienes.
De vuelta pienso, que nada sería lo que es, si no pudiera compartirlo contigo.
Esta vez mi cuerpo se desternilla. Mejor pago el peaje y parto.
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