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Salida nocturna

penabad57

Poeta veterano en el portal
Suena la llamada de un timbre.

Son las nueve de la noche.

Aquí empieza otra vida,
la de los sueños,
la de una luz que inventamos.

No importa la luna llena ni los semáforos que agitan sus colores,
no importa lo cotidiano, el áspid que muerde la conciencia,
importa esta ansia de libertad que mi voz confunde con el aullido.

Dibujamos las líneas que no son las líneas de un mapa,
conocemos las paradas de esta diligencia nocturna
que recrea en nosotros la ilusión de ser ambos.

Tu imagen se posa en mi iris,
en la isla donde quiero que habites,
abstraída de ti, como una geisha
que viviera en el templo de mi memoria,
para que nunca quedara entre mis ojos tu ausencia.

En el ritual de la noche solo viven
la música, los vasos vacíos, los cigarrillos eternos,
las palabras prohibidas; no vive el ruiseñor
que abre con su canto las paredes del día.
 
Suena la llamada de un timbre.

Son las nueve de la noche.

Aquí empieza otra vida,
la de los sueños,
la de una luz que inventamos.

No importa la luna llena ni los semáforos que agitan sus colores,
no importa lo cotidiano, el áspid que muerde la conciencia,
importa esta ansia de libertad que mi voz confunde con el aullido.

Dibujamos las líneas que no son las líneas de un mapa,
conocemos las paradas de esta diligencia nocturna
que recrea en nosotros la ilusión de ser ambos.

Tu imagen se posa en mi iris,
en la isla donde quiero que habites,
abstraída de ti, como una geisha
que viviera en el templo de mi memoria,
para que nunca quedara entre mis ojos tu ausencia.

En el ritual de la noche solo viven
la música, los vasos vacíos, los cigarrillos eternos,
las palabras prohibidas; no vive el ruiseñor
que abre con su canto las paredes del día.
Bellos versos!
 
Suena la llamada de un timbre.

Son las nueve de la noche.

Aquí empieza otra vida,
la de los sueños,
la de una luz que inventamos.

No importa la luna llena ni los semáforos que agitan sus colores,
no importa lo cotidiano, el áspid que muerde la conciencia,
importa esta ansia de libertad que mi voz confunde con el aullido.

Dibujamos las líneas que no son las líneas de un mapa,
conocemos las paradas de esta diligencia nocturna
que recrea en nosotros la ilusión de ser ambos.

Tu imagen se posa en mi iris,
en la isla donde quiero que habites,
abstraída de ti, como una geisha
que viviera en el templo de mi memoria,
para que nunca quedara entre mis ojos tu ausencia.

En el ritual de la noche solo viven
la música, los vasos vacíos, los cigarrillos eternos,
las palabras prohibidas; no vive el ruiseñor
que abre con su canto las paredes del día.
y la noche nos protege también, nos arropa. Como siempre un placer leerte
 
Suena la llamada de un timbre.

Son las nueve de la noche.

Aquí empieza otra vida,
la de los sueños,
la de una luz que inventamos.

No importa la luna llena ni los semáforos que agitan sus colores,
no importa lo cotidiano, el áspid que muerde la conciencia,
importa esta ansia de libertad que mi voz confunde con el aullido.

Dibujamos las líneas que no son las líneas de un mapa,
conocemos las paradas de esta diligencia nocturna
que recrea en nosotros la ilusión de ser ambos.

Tu imagen se posa en mi iris,
en la isla donde quiero que habites,
abstraída de ti, como una geisha
que viviera en el templo de mi memoria,
para que nunca quedara entre mis ojos tu ausencia.

En el ritual de la noche solo viven
la música, los vasos vacíos, los cigarrillos eternos,
las palabras prohibidas; no vive el ruiseñor
que abre con su canto las paredes del día.

En esas ensoñaciones aliviar la pesadumbre y comenzar con ese ritual que
solo se vive en el puerto de los sueños..., felicidad encontrada para
seguir ampliando esa esperanza de amor. bellissimo.
saludos con afecto de luzyabsenta
 

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