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Salmos

Nada Vratovic

Poeta recién llegado
Renegáis de La Maldad a sus espaldas;
y cuando os la encontráis de frente
os arrojáis a sus pies y esnifáis las migajas que os escupe,
como perros que,
aún molidos a palos,
lamen la mano del amo.
Le lloráis vinagre cuando ya no os quedan lágrimas
y os claváis dedos bulímicos hasta la tráquea
para expulsar el poco orgullo
que todavía os suplica que detengáis la humillación.

No seré hipócrita.
Confieso que yo también me he sentido agradecida
de que La Maldad se me corriese encima.
¡Agradecida! por dejar que me picase los labios a mordiscos.
Y le he servido sopas de sangre y tinta
en cuencos de marfil
hechos a mano con mis propias muelas.
La he acunado en mi pecho desollado,
fumando perfumes de válium para poder dormir.
¡He alabado sus doctrinas enloquecidas como si fuesen la única verdad del mundo!

Somos masoquistas.
Nuestra mutación,
nuestras religiones
e inclusos nuestros vicios
están sujetos a las ansias de sufrimiento.
Colapsamos ante ideales utópicos que nos han gangrenado los ojos.
Dibujamos nuestros sueños
en los posos de la ceniza hervida para infusiones.
Y los tragamos como si así pudiesen germinar en nuestras tripas.
La Humanidad ha ido evolucionando en seguimiento de la esquizofrenia.
 
Última edición:
Me suena a locura... La locura de existir en un mundo de demonios que nos obligan a ser como ellos... Como almas envenenadas.
 
Última edición:
Poco antes de leer tu poema vi un vídeo de un refugiado que no encontraba asilo en ningún país y pensé que la cruda realidad es que no estamos dispuestos a ceder nada para avanzar realmente hacia un mundo más amable para todos. Y surge enseguida la idea de que un sacrificio individual tampoco cambiaría nada, como morfina para el alma, destilada por ese egoísmo protector innato a nuestra naturaleza, y luego te leo esto:

fumando perfumes de válium para poder dormir.

y no sé si hablas de lo mismo, pero permíteme que crea que sí.

Tu estilo épico y apocalíptico deja sobre este tema la sensación de desolación absoluta que suele seguir a la lectura de tus poemas, como una experiencia emocional intensa, como hurgando dentro de uno para sacar un asomo de llanto limpio que diga que seguimos siendo humanos de los de antes de que se perdiera la Arcadia de los Sidhe.

El poema deja también una imagen de arrojarse contra una pared acolchada desde dentro, contra nuestra propia naturaleza, que sigue defendiéndose con unos instintos animales primitivos y limitados que no terminamos de superar. Y el mundo que me describen los amigos que me hacen soñar sigue lejos, pero también hay una perspectiva de un largo camino que deja atrás miserias mayores y de ahí se escarba una poca esperanza para seguir avanzando dentro de nuestras posibilidades.

Como siempre, me embruja leer lo que escribes.

Álvaro
 
Renegáis de La Maldad a sus espaldas;
y cuando os la encontráis de frente
os arrojáis a sus pies y esnifáis las migajas que os escupe,
como perros que,
aún molidos a palos,
lamen la mano del amo.
Le lloráis vinagre cuando ya no os quedan lágrimas
y os claváis dedos bulímicos hasta la tráquea
para expulsar el poco orgullo
que todavía os suplica que detengáis la humillación.

No seré hipócrita.
Confieso que yo también me he sentido agradecida
de que La Maldad se me corriese encima.
¡Agradecida! por dejar que me picase los labios a mordiscos.
Y le he servido sopas de sangre y tinta
en cuencos de marfil
hechos a mano con mis propias muelas.
La he acunado en mi pecho desollado,
fumando perfumes de válium para poder dormir.
¡He alabado sus doctrinas enloquecidas como si fuesen la única verdad del mundo!

Somos masoquistas.
Nuestra mutación,
nuestras religiones
e inclusos nuestros vicios
están sujetos a las ansias de sufrimiento.
Colapsamos ante ideales utópicos que nos han gangrenado los ojos.
Dibujamos nuestros sueños
en los posos de la ceniza hervida para infusiones.
Y los tragamos como si así pudiesen germinar en nuestras tripas.
La Humanidad ha ido evolucionando en seguimiento de la esquizofrenia.

Excelente poema, Nada. Escribes muy bien, te felicito.
Un poema duro, estremecedor, un crítica, sin miramientos, a los comportamientos humanos.
Mi enhorabuena
Saludos
 
Excelente poema, Nada. Escribes muy bien, te felicito.
Un poema duro, estremecedor, un crítica, sin miramientos, a los comportamientos humanos.
Mi enhorabuena
Saludos

Muchas gracias, Luis Adolfo. Has captado justo lo que quería expresar. Es, en efecto, una crítica a una naturaleza de la que no podemos escapar. También a mi generación, que parece estar aún más anclada en los aspectos más oscuros de esa misma naturaleza.
 

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