Juan José Plaza
Poeta veterano y reconocido en el portal.
Esperaba a alguién.
En un café, sentada
junto a la ventana del sol.
Esperaba a alguién.
Alguién que no era yo.
Pero ese alguién no llegó.
Y yo, eterno, incorpóreo y corpóreo
a la vez,
estaba allí.
A su lado. Junto a la barra,
observando, deseoso de un gesto
que no llegó,
de un guión mental
instantáneo y caduco antes de nacer.
Esperé.
Y pasó la mañana.
Y pasó la tarde.
Y llegó la noche.
Y cerrarón el bar.
Se acabó el café.
Apagarón las luces.
Entonces fue, sólo ene se instante,
que abrí los ojos
y comprobé
que estaba en la calle.
La cancela echada,
la noche sucia de la ciudad,
un coche que pasa,
una ventana sin sol
donde ella ya nunca
nunca esperaría a nadie.
Juan José Plaza (Alhaurín el Grande)
En un café, sentada
junto a la ventana del sol.
Esperaba a alguién.
Alguién que no era yo.
Pero ese alguién no llegó.
Y yo, eterno, incorpóreo y corpóreo
a la vez,
estaba allí.
A su lado. Junto a la barra,
observando, deseoso de un gesto
que no llegó,
de un guión mental
instantáneo y caduco antes de nacer.
Esperé.
Y pasó la mañana.
Y pasó la tarde.
Y llegó la noche.
Y cerrarón el bar.
Se acabó el café.
Apagarón las luces.
Entonces fue, sólo ene se instante,
que abrí los ojos
y comprobé
que estaba en la calle.
La cancela echada,
la noche sucia de la ciudad,
un coche que pasa,
una ventana sin sol
donde ella ya nunca
nunca esperaría a nadie.
Juan José Plaza (Alhaurín el Grande)