Una revolución interna
explota en las paredes del mar
y coagula en los ojos del cielo
unas lágrimas rocosas que riegan el camino
por donde transitan tus pasos que dicen adiós...
Una y mil rosas se marchitan en la raíz de un verso
los pétalos se desecan entre las manos del poeta
quién alfombra el lecho donde se desvelan los sueños
entre sábanas de agua, fuego y arena.
Fuimos, somos y seremos amantes poéticos
que se devanan la piel entre sensuales estrofas
escritas en la espalda de la noche donde se posa la luna.
La lluvia de los ojos del cielo
se evapora entre los cuerpos ardientes de metáforas
...y en silencio seguiremos escribiendo poemas
sobre el lienzo de la distancia que nos unió.