Seis coches y 19 itvs después

Luis Libra

Atención: poeta en obras
`
De aquellos años recuerdo
las gaviotas y los helicópteros invisibles
volando entre nuestras cabezas,
la extensa red de autopistas al infierno,
un ángel con medio tupé y chaqueta de cuero (de copiloto)
y alguna que otra princesa embarazada
expulsada del paraíso.

También recuerdo el generoso silencio de los muertos de entonces,
la lava y su incipiente ceniza
enquistando en mis cortas venas de plata
y piel de algodón. Tsunamis de espuma
salpicados con brillo de labios
-y su solfeo ensordecedor- en las tardes
y cervecerías del distrito de Moncloa.

Seis coches y 19 ITVs después.
Cien lunas rotas en los arcenes
de alguna dimensión perdida
junto a mil doscientos gramos de poemas
con olor a rueda quemada.
Resulta que ya sé rendirme sin dolor
antes de volcar definitivamente el mundo sobre el éter
de la frígida y suprema desilusión;

y resulta también
que al fin he aprendido a querer sin aritméticas,
a contraviento y bajo un ejército de pararrayos.
Que ahora estoy en pleno curso de vuelo
sin plan de vuelo y con las alas gastadas.
Aunque por razón de impudorosa rebeldía
(o mera supervivencia de ese último mohicano
que habitó mi antiguo continente Orgullo),
todavía dudo del modo ideal de aterrizaje.

Y añadiría además
que ya casi sé volverme eclipse
sin deslumbrantes apagones de medianoche
ni sobredosis de antiácidos.
Que descubrí que hay vida (aunque mucho más aburrida)
después del planeta Juventud.

... Que aquella carretera interminable,
sin radares, peajes ni apenas gasolineras,
con su heterogéneo paisaje
y sus fantasmales pueblos atravesados cada puñado de kilómetros,
tenía un final tan cristalino
que quejarse ahora
solo sería un imperdonable ejercicio de hipocresía
y autoengaño.

Y que no, compañero,
que nunca llegamos al horizonte
soñado,
(si acaso, brillamos en algunos tramos del viaje)
¡nada más ni nada menos!

______
 
Última edición:
Muy interesante eso de las Princesas embarazadas. Pillín :cool: . Acá comprar un auto es una odisea económica así que 6 autos para un Arg. promedio serían como 3 siglos. Sí, más o menos. Claro todo gracias a nuestros maravillosos políticos que han bendecido el país con su necesario trabajo, Gracias a Dios. No sé que haríamos sin ellos. No quiero ni imaginarme o_O . Ese final tan melancólico? no estará ablandándose usted! verdad? no señor, usted no me afloje. Ni un poquito. Buen poema :) .
 
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De aquellos años recuerdo
las gaviotas y los helicópteros invisibles
volando entre nuestras cabezas,
la extensa red de autopistas al infierno,
un ángel con medio tupé y chaqueta de cuero (de copiloto)
y alguna que otra princesa embarazada
expulsada del paraíso.

También recuerdo el generoso silencio de los muertos de entonces,
la lava y su incipiente ceniza
enquistando en mis cortas venas de plata
y piel de algodón. Tsunamis de espuma
salpicados con brillo de labios
-y su solfeo ensordecedor- en las tardes
y cervecerías del distrito de Moncloa.

Seis coches y 19 ITVs después.
Cien lunas rotas en alguna dimensión perdida
de este mi carcomido multiverso
junto a mil doscientos gramos de poemas
con olor a rueda quemada.
Resulta que ya sé rendirme sin dolor
antes de volcar definitivamente el mundo sobre el vertedero
de la frígida y suprema desilusión;

y resulta también
que al fin he aprendido a querer sin aritméticas,
a contraviento y bajo un ejército de pararrayos.
Que ahora estoy en pleno curso de vuelo
sin plan de vuelo y con las alas gastadas.
Aunque por razón de impudorosa rebeldía
(o mera supervivencia de ese último mohicano
que habitó mi antiguo continente Orgullo),
todavía dudo del modo ideal de aterrizaje.

Y añadiría además:
que ya casi sé volverme eclipse
sin deslumbrantes apagones de medianoche
ni sobredosis de antiácidos.
Que descubrí que hay vida (aunque mucho más aburrida)
después del planeta Juventud.
... Que aquella carretera interminable,
sin radares, peajes ni apenas gasolineras,
con su heterogéneo paisaje
y sus fantasmales pueblos atravesados cada puñado de kilómetros,
tenía un final tan cristalino
que quejarse ahora
solo sería un imperdonable ejercicio de hipocresía
y autoengaño.

Y que no, compañero, que nunca llegamos al horizonte
soñado,
(si acaso, brillamos en algunos tramos del viaje),

y todo eso...
¡nada más ni nada menos!

______
Tus poemas bombardean mi cabeza con cientos de imágenes y música salvaje.
Como espectador, disfruto como un enano...
...porque es lo que se cuenta y como se cuenta... y esa banda sonora!!!!

Tarantineando poesía, vamos!
 
Muy interesante eso de las Princesas embarazadas. Pillín :cool: . Acá comprar un auto es una odisea económica así que 6 autos para un Arg. promedio serían como 3 siglos. Sí, más o menos. Claro todo gracias a nuestros maravillosos políticos que han bendecido el país con su necesario trabajo, Gracias a Dios. No sé que haríamos sin ellos. No quiero ni imaginarme o_O . Ese final tan melancólico? no estará ablandándose usted! verdad? no señor, usted no me afloje. Ni un poquito. Buen poema :) .


No hombre, hablaba de las princesas embarazadas en un contexto general, jeje. Y bueno, varios de los coches que tuve eran chatarras de quinta mano :). Lo de los "políticos buenos" es algo también casi surrealista en mi país.
Y sobre el poema, es que este ya tiene su tiempo, aunque he hecho algunos pequeños cambios. Yo creo que es de los más líricos que tengo (y de los medio pasables, claro ;)). Gracias, Gus. Un abrazo amigo.
 
Tus poemas bombardean mi cabeza con cientos de imágenes y música salvaje.
Como espectador, disfruto como un enano...
...porque es lo que se cuenta y como se cuenta... y esa banda sonora!!!!

Tarantineando poesía, vamos!


Jajja, me ha encantado eso de "tarantineando poesía" :D, ya quisiera yo escribir un poema de la mitad calidad poética que "Pulp Fiction" en su calidad cinematográfica. Me alegra mucho que te guste mi poesía, amigo, sé que tenemos gustos poéticos parecidos y también somos unos locos del buen sonido de las guitarras eléctricas :cool:. Muchas gracias y un abrazo, compañero.
 
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De aquellos años recuerdo
las gaviotas y los helicópteros invisibles
volando entre nuestras cabezas,
la extensa red de autopistas al infierno,
un ángel con medio tupé y chaqueta de cuero (de copiloto)
y alguna que otra princesa embarazada
expulsada del paraíso.

También recuerdo el generoso silencio de los muertos de entonces,
la lava y su incipiente ceniza
enquistando en mis cortas venas de plata
y piel de algodón. Tsunamis de espuma
salpicados con brillo de labios
-y su solfeo ensordecedor- en las tardes
y cervecerías del distrito de Moncloa.

Seis coches y 19 ITVs después.
Cien lunas rotas en alguna dimensión perdida
de este mi carcomido multiverso
junto a mil doscientos gramos de poemas
con olor a rueda quemada.
Resulta que ya sé rendirme sin dolor
antes de volcar definitivamente el mundo sobre el vertedero
de la frígida y suprema desilusión;

y resulta también
que al fin he aprendido a querer sin aritméticas,
a contraviento y bajo un ejército de pararrayos.
Que ahora estoy en pleno curso de vuelo
sin plan de vuelo y con las alas gastadas.
Aunque por razón de impudorosa rebeldía
(o mera supervivencia de ese último mohicano
que habitó mi antiguo continente Orgullo),
todavía dudo del modo ideal de aterrizaje.

Y añadiría además:
que ya casi sé volverme eclipse
sin deslumbrantes apagones de medianoche
ni sobredosis de antiácidos.
Que descubrí que hay vida (aunque mucho más aburrida)
después del planeta Juventud.

... Que aquella carretera interminable,
sin radares, peajes ni apenas gasolineras,
con su heterogéneo paisaje
y sus fantasmales pueblos atravesados cada puñado de kilómetros,
tenía un final tan cristalino
que quejarse ahora
solo sería un imperdonable ejercicio de hipocresía
y autoengaño.

Y que no, compañero, que nunca llegamos al horizonte
soñado,
(si acaso, brillamos en algunos tramos del viaje)
¡nada más ni nada menos!

______

Que poema más tierno, Luis. Sentido y sensible (así me habló su voz).
diría que aún dudas, y sí, para el aterrizaje siempre hay tiempo, je.
Me encantó.
Un fuerte abrazo
 
`
De aquellos años recuerdo
las gaviotas y los helicópteros invisibles
volando entre nuestras cabezas,
la extensa red de autopistas al infierno,
un ángel con medio tupé y chaqueta de cuero (de copiloto)
y alguna que otra princesa embarazada
expulsada del paraíso.

También recuerdo el generoso silencio de los muertos de entonces,
la lava y su incipiente ceniza
enquistando en mis cortas venas de plata
y piel de algodón. Tsunamis de espuma
salpicados con brillo de labios
-y su solfeo ensordecedor- en las tardes
y cervecerías del distrito de Moncloa.

Seis coches y 19 ITVs después.
Cien lunas rotas en alguna dimensión perdida
de este mi carcomido multiverso
junto a mil doscientos gramos de poemas
con olor a rueda quemada.
Resulta que ya sé rendirme sin dolor
antes de volcar definitivamente el mundo sobre el arcén
de la frígida y suprema desilusión;

y resulta también
que al fin he aprendido a querer sin aritméticas,
a contraviento y bajo un ejército de pararrayos.
Que ahora estoy en pleno curso de vuelo
sin plan de vuelo y con las alas gastadas.
Aunque por razón de impudorosa rebeldía
(o mera supervivencia de ese último mohicano
que habitó mi antiguo continente Orgullo),
todavía dudo del modo ideal de aterrizaje.

Y añadiría además:
que ya casi sé volverme eclipse
sin deslumbrantes apagones de medianoche
ni sobredosis de antiácidos.
Que descubrí que hay vida (aunque mucho más aburrida)
después del planeta Juventud.

... Que aquella carretera interminable,
sin radares, peajes ni apenas gasolineras,
con su heterogéneo paisaje
y sus fantasmales pueblos atravesados cada puñado de kilómetros,
tenía un final tan cristalino
que quejarse ahora
solo sería un imperdonable ejercicio de hipocresía
y autoengaño.

Y que no, compañero, que nunca llegamos al horizonte
soñado,
(si acaso, brillamos en algunos tramos del viaje)
¡nada más ni nada menos!

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yo, broo... creo que estoy tocando el horizonte soñado pero en su cuarta dimensión. :D Y es que al final los sueños son un cúmulo de cosas que se superponen a medida que pasan las etapas y ni hablar de cuando ya hay kilometraje de sobra en nuestra carcaza jejeje
Muy bueno Luis... me gusta tu fresco lirismo ;)

abrazos amigo.
 
Que poema más tierno, Luis. Sentido y sensible (así me habló su voz).
diría que aún dudas, y sí, para el aterrizaje siempre hay tiempo, je.
Me encantó.
Un fuerte abrazo


¡Cachis!, odio los poemas tiernos, jajja. La verdad es que este es uno de esos poemas que escribí en mi última "etapa lírica" y metafórica (allá por el 2018). Cuando los leo ahora me parecen muy lejanos y un poco alejados de mis gustos actuales, pero aún así les tengo cierto cariño :rolleyes:
Y sí, amiga, las dudas siempre, el tiempo, menos ;). Muchas gracias y otro fuerte abrazo para ti.
 
yo, broo... creo que estoy tocando el horizonte soñado pero en su cuarta dimensión. :D Y es que al final los sueños son un cúmulo de cosas que se superponen a medida que pasan las etapas y ni hablar de cuando ya hay kilometraje de sobra en nuestra carcaza jejeje
Muy bueno Luis... me gusta tu fresco lirismo ;)

abrazos amigo.

Mi fresco lirismo... jajja, como cruce el charco te vas a enterar :D. Y bueno, sí, al final los sueños son más de pasados que de futuro, sobre todo los buenos, jeje. y a como está la gasolina ya tampoco estamos para muchos kilometrajes :)
Muchas gracias, Danie, me alegra que te gustara el poema. Un abrazo grande, amigo.
 
Hay vida después del planeta juventud!!! Lo de aburrida, depende del cristal con que lo mires, jajaja, siempre un gusto disfrutar de tu buena poesía ,saludos con un gran abrazo , mi buen amigo poeta !!!
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De aquellos años recuerdo
las gaviotas y los helicópteros invisibles
volando entre nuestras cabezas,
la extensa red de autopistas al infierno,
un ángel con medio tupé y chaqueta de cuero (de copiloto)
y alguna que otra princesa embarazada
expulsada del paraíso.

También recuerdo el generoso silencio de los muertos de entonces,
la lava y su incipiente ceniza
enquistando en mis cortas venas de plata
y piel de algodón. Tsunamis de espuma
salpicados con brillo de labios
-y su solfeo ensordecedor- en las tardes
y cervecerías del distrito de Moncloa.

Seis coches y 19 ITVs después.
Cien lunas rotas en los arcenes
de alguna dimensión perdida
junto a mil doscientos gramos de poemas
con olor a rueda quemada.
Resulta que ya sé rendirme sin dolor
antes de volcar definitivamente el mundo sobre el éter
de la frígida y suprema desilusión;

y resulta también
que al fin he aprendido a querer sin aritméticas,
a contraviento y bajo un ejército de pararrayos.
Que ahora estoy en pleno curso de vuelo
sin plan de vuelo y con las alas gastadas.
Aunque por razón de impudorosa rebeldía
(o mera supervivencia de ese último mohicano
que habitó mi antiguo continente Orgullo),
todavía dudo del modo ideal de aterrizaje.

Y añadiría además
que ya casi sé volverme eclipse
sin deslumbrantes apagones de medianoche
ni sobredosis de antiácidos.
Que descubrí que hay vida (aunque mucho más aburrida)
después del planeta Juventud.

... Que aquella carretera interminable,
sin radares, peajes ni apenas gasolineras,
con su heterogéneo paisaje
y sus fantasmales pueblos atravesados cada puñado de kilómetros,
tenía un final tan cristalino
que quejarse ahora
solo sería un imperdonable ejercicio de hipocresía
y autoengaño.

Y que no, compañero,
que nunca llegamos al horizonte
soñado,
(si acaso, brillamos en algunos tramos del viaje)
¡nada más ni nada menos!

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Hay vida después del planeta juventud!!! Lo de aburrida, depende del cristal con que lo mires, jajaja, siempre un gusto disfrutar de tu buena poesía ,saludos con un gran abrazo , mi buen amigo poeta !!!


Depende del cristal con que se mire o del money que dispongas a esas alturas para darte la buena vida, jajja, ... aunque por otro lado no aburrirse tampoco es necesariamente siempre algo bueno, (los problemas no son nada aburridos ;))
Muchas gracias por tu visita a mis letrillas, Elba. Un gran abrazo, amiga.
 
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