Arnet Fatheb Grothen
Poeta que considera el portal su segunda casa
Unas décimas inspiradas en la jocosidad del buen amigo Galeote JA JA JA
¡¿Seis?!
¡¿Seis?! Se oyó la algarabía
al saber la confidencia,
que creyeron fue demencia
del más viejo que bebía,
pues, cada uno presumía
en aquella borrachera
de cuantos en gozadera,
eran capaces de echar
y el más canoso al mostrar
los seis dedos, respondiera.
Con un dedo en una mano
que enseña y en la otra cinco,
les hizo pegar un brinco
de sorpresa por lo vano
que parecía el fulano,
a juzgar por lo viejito,
superando al jovencito,
pero al cabo interrumpió
y esa seña la aclaró:
Solo uno y... aguantadito.