Abrahám Emilio
Emilio.
Concentrado en un pensamiento inerte
cuando ya no puede la mente humana,
se alcanza en meditación el nirvana
y se mitiga la tanatofobia, con suerte.
Pronto y repentino será el funeral,
cual ósmosis que absorbe los líquidos
como un ramaje que nos encierra
en la locura y muerte "semilla infernal";
y al fin se lleva al ser querido.
En ella surge una raya oblicua real,
invitados de negro traje
ante ese dolor maldito y garrafal,
llora la miseria y el auge.
La muerte no perdona humildad, belleza;
en sus notas ya estás escrito
se lleva el alma y deja un cuerpo en descomposición;
se vive el ambiente de suspenso y tétrico;
así es su artilugio y obra con certeza.
La muerte que hace alusión
como una pompa de burbuja
al soplido ha de reventar;
se acaba un segundo, los pecado a enmendar;
posee envenenadas y punzantes agujas
traen el sufrimiento y paralizan el corazón.
..............................................................................................................
todos los derechos reservados APDAYC-PERU 2015
Queda prohibida la copia de esta poesía, solo será puesta en exhibición para su lectura.
Anthony Acosta Pérez
Última edición: