Maroc
Alberto
Me voy porque el camino me ha cansado,
me voy con mi pobreza y con mi cosa,
con mi tristeza de placenta rosa
y con mi corazón casi arrancado.
Me marcho sin maleta, descargado,
dolido por la ortiga venenosa,
me marcho de este peso que se posa
en rayas con sus manchas de sangrado.
Quisiera nunca más estar despierto,
dormido con lo oscuro del poniente,
y entre la soledad que me ha cubierto
las manos, los contornos y la frente,
ser un fruto vivaz en algún huerto
o polvo que reposa en la pendiente.
me voy con mi pobreza y con mi cosa,
con mi tristeza de placenta rosa
y con mi corazón casi arrancado.
Me marcho sin maleta, descargado,
dolido por la ortiga venenosa,
me marcho de este peso que se posa
en rayas con sus manchas de sangrado.
Quisiera nunca más estar despierto,
dormido con lo oscuro del poniente,
y entre la soledad que me ha cubierto
las manos, los contornos y la frente,
ser un fruto vivaz en algún huerto
o polvo que reposa en la pendiente.
Última edición: