Si al despertar

Flavio Hugo Ruvalcaba

Poeta adicto al portal
(Poema con dos inspiraciones. La primera, un verso del poema Señales, de Olor de Lluvia; con su autorización se escribió y se le da título. La segunda, prefiero no mencionarla)


Si al despertar sientes que no dormiste solo, escribiste
un día pero no lo entendí.
Ahora que ha transcurrido tiempo y soy el que te amo,
lo digo con una certeza indubitable:
si al despertar tú sabes que no dormiste sola,
que de la amplitud de la almohada no te sobró ningún espacio
e hiciste de la noche un paraíso,
es que realmente ni un minuto dejé de acompañarte
bajo las sábanas de lino blanco
y oyendo la lluvia desaguar en tu pecho.
Desde mi lejano país de serpientes devoradas por águilas
supe volar a tiempo para que no durmieras sola,
para que tu sueño fuera perfecto y contundente,
vigilado,
nutricional,
libre de pesadillas y de preocupaciones.
Si al despertar tú sabes que no dormiste sola,
es verídicamente cierto,
científicamente correcto.
A tu nocturna invocación respondí de inmediato
y me salieron alas,
hice del continente un barrio
y fue como cruzar la calle y entrar por tu ventana,
eso sí, a hurtadillas y silenciosamente
para que nadie, nadie nos preguntara nada.
Si al despertar tú sabes que no dormiste sola,
yo te lo explico:
apenas me soñaste dejé mi quehacer para otra hora,
me puse los zapatos
y corrí y corrí hasta anclar en tu casa,
trepé por el árbol que besa los cristales,
me descalcé para matar el ruido
y me acerqué a tu lecho en la penumbra
donde yacías tan frágil y entregada
con las manos anidando las flores de tu rostro
y las rodillas dobladas hacia el buró,
tu vasito con agua y mi retrato
sobre la carpeta donde tienes la lámpara,
las zapatillas en desorden despintando la alfombra
y tu vestido de chifón en una silla
con los dobleces como si hubieras regresado de Cariló,
allí, al lado de menjurjes cosméticos
y de los broches que usas para el pelo,
pelirroja y beatífica,
tan candorosa en tu pequeña muerte
que de pronto sentí la extraña sensación
de que era yo quien te soñaba,
y reponiéndome
fui a tu cuidado apartando las sábanas
y te abracé,
te abracé tiernamente,
tiernamente para que siguieras dormida,
durmiendo y navegando el paraíso profundo de silencios
como un ángel feliz en su domingo
mientras yo detenía la respiración, el pulso,
para no despertarte.
Cada vez que sientas a la noche triste,
hermosa amiga mía,
no te preocupes: sólo cierra los ojos y háblame,
mis brazos vueltos alas te arrullarán en un instante.
Y si al despertar imaginas que no dormiste sola
y piensas en mi nombre,
por favor no me llames,
no me despiertes,
déjame dormir un rato más,
hasta la tarde.
Si al despertar sientes que no dormiste solo, escribiste
un día, y ya lo entiendo.
 
Flavio...amigo...que lindo, Diosssss...Qué lindo!...
Me quedé y lo viví como en un sueño...
Me encantó....wuuuuuaaaaao sí que me encantó!...
Mis besitos super mega recontra extra de mermelada de guayabita y guanábana para ti muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuak...
(jejejejeje...eres mi poeta consentido)
 
Angelluz, Angelluz, Angelluz, tú siempre tan gentil, te agradezco una a una tus expresiones, sobre todo esa de que soy tu poeta consentido, jijijijiji, no me lo merezco, soy un simple aficionado. Eso sí, le pongo todo el sentimiento. Gracias también por esos besitos de guayaba y guanábana, esos sí te los acepto en toda su extensiónnnnnnnnnnnnnnnn. Van otros para ti.
 
(Poema con dos inspiraciones. La primera, un verso del poema Señales, de Olor de Lluvia; con su autorización se escribió y se le da título. La segunda, prefiero no mencionarla)


Si al despertar sientes que no dormiste solo, escribiste
un día pero no lo entendí.
Ahora que ha transcurrido tiempo y soy el que te amo,
lo digo con una certeza indubitable:
Si al despertar tú sabes que no dormiste sola,
que de la amplitud de la almohada no te sobró ningún espacio
e hiciste de la noche un paraíso,
es que realmente ni un minuto dejé de acompañarte
bajo las sábanas de lino blanco
y oyendo la lluvia desaguar en tu pecho.
Desde mi lejano país de serpientes devoradas por águilas
supe volar a tiempo para que no durmieras sola,
para que tu sueño fuera perfecto y contundente,
vigilado,
nutricional,
libre de pesadillas y de preocupaciones.
Si al despertar tú sabes que no dormiste sola,
es verídicamente cierto,
científicamente correcto.
A tu nocturna invocación respondí de inmediato
y me salieron alas,
hice del continente un barrio
y fue como cruzar la calle y entrar por tu ventana,
eso sí, a hurtadillas y silenciosamente
para que nadie, nadie nos preguntara nada.
Si al despertar tú sabes que no dormiste sola,
yo te lo explico:
Apenas me soñaste dejé mi quehacer para otra hora,
me puse los zapatos
y corrí y corrí hasta llegar a tu casa,
trepé por el árbol que besa los cristales,
me descalcé para matar el ruido
y me acerqué a tu lecho en la penumbra
donde yacías tan frágil y entregada
con las manos anidando las flores de tu rostro
y las rodillas dobladas hacia el buró,
tu vasito con agua y mi retrato
sobre la carpeta donde tienes la lámpara,
las zapatillas en desorden despintando la alfombra
y tu vestido de chifón en una silla,
con los dobleces como si hubieras regresado de Cariló,
allí, al lado de menjurjes cosméticos
y de los broches que usas para el pelo,
pelirroja y beatífica,
tan hermosa en tu pequeña muerte
que de pronto sentí la extraña sensación
de que era yo quien te soñaba,
y reponiéndome
fui a tu cuidado apartando las sábanas
y te abracé
para que siguieras dormida,
durmiendo y disfrutando el paraíso profundo de silencios
como un ángel feliz en su domingo
mientras yo detenía la respiración, el pulso,
para no despertarte.
Cada vez que sientas a la noche triste
no te preocupes: sólo cierra los ojos y háblame,
mis brazos vueltos alas te arrullarán en un instante.
Y si al despertar imaginas que no dormiste sola
y piensas en mi nombre,
por favor no me llames,
no me despiertes,
déjame dormir un rato más,
hasta la tarde.
Si al despertar sientes que no dormiste solo, escribiste
un día, y ya lo entiendo
.

Hermosísima inspiración, Flavio. Felicidades por tan magnífico poema.
abrazos desde el Mediterráneo.
 
(Poema con dos inspiraciones. La primera, un verso del poema Señales, de Olor de Lluvia; con su autorización se escribió y se le da título. La segunda, prefiero no mencionarla)


Si al despertar sientes que no dormiste solo, escribiste
un día pero no lo entendí.
Ahora que ha transcurrido tiempo y soy el que te amo,
lo digo con una certeza indubitable:
Si al despertar tú sabes que no dormiste sola,
que de la amplitud de la almohada no te sobró ningún espacio
e hiciste de la noche un paraíso,
es que realmente ni un minuto dejé de acompañarte
bajo las sábanas de lino blanco
y oyendo la lluvia desaguar en tu pecho.
Desde mi lejano país de serpientes devoradas por águilas
supe volar a tiempo para que no durmieras sola,
para que tu sueño fuera perfecto y contundente,
vigilado,
nutricional,
libre de pesadillas y de preocupaciones.
Si al despertar tú sabes que no dormiste sola,
es verídicamente cierto,
científicamente correcto.
A tu nocturna invocación respondí de inmediato
y me salieron alas,
hice del continente un barrio
y fue como cruzar la calle y entrar por tu ventana,
eso sí, a hurtadillas y silenciosamente
para que nadie, nadie nos preguntara nada.
Si al despertar tú sabes que no dormiste sola,
yo te lo explico:
Apenas me soñaste dejé mi quehacer para otra hora,
me puse los zapatos
y corrí y corrí hasta llegar a tu casa,
trepé por el árbol que besa los cristales,
me descalcé para matar el ruido
y me acerqué a tu lecho en la penumbra
donde yacías tan frágil y entregada
con las manos anidando las flores de tu rostro
y las rodillas dobladas hacia el buró,
tu vasito con agua y mi retrato
sobre la carpeta donde tienes la lámpara,
las zapatillas en desorden despintando la alfombra
y tu vestido de chifón en una silla,
con los dobleces como si hubieras regresado de Cariló,
allí, al lado de menjurjes cosméticos
y de los broches que usas para el pelo,
pelirroja y beatífica,
tan hermosa en tu pequeña muerte
que de pronto sentí la extraña sensación
de que era yo quien te soñaba,
y reponiéndome
fui a tu cuidado apartando las sábanas
y te abracé
para que siguieras dormida,
durmiendo y disfrutando el paraíso profundo de silencios
como un ángel feliz en su domingo
mientras yo detenía la respiración, el pulso,
para no despertarte.
Cada vez que sientas a la noche triste
no te preocupes: sólo cierra los ojos y háblame,
mis brazos vueltos alas te arrullarán en un instante.
Y si al despertar imaginas que no dormiste sola
y piensas en mi nombre,
por favor no me llames,
no me despiertes,
déjame dormir un rato más,
hasta la tarde.
Si al despertar sientes que no dormiste solo, escribiste
un día, y ya lo entiendo
.

Ay,yo quiero una poesía así,no mejor un sueño recíproco y dormir,dormir...¡ bellísimo poema ¡ mis estrelas,luceros y un par de besos.Rosario
 
Naima Andrea, muchas gracias por detenerte a leer este poema. Tienes razón, todos soñamos con el amor y es una lucha permanente por obtenerlo. El asunto es que a veces el amor no necesariamente se halla cerca; tal vez nuestra media naranja esté a miles de kilómetros, ¿cómo saberlo? Cuántas veces la gente se muere sin siquiera haber conocido al amor de su vida, que siempre vivió al otro lado del planeta, y lo esperó... toda la vida. Abrazos
 
Calorcito de Julio y Diciembre, ya te extrañaba, ¿por qué te tardaste en dejar tus bondadosas huellas por aquí? Claro que mereces un poema así y muchos más. Eso del sueño recíproco... déjame pensarlo, le tendré qué pedir permiso a mi mamá, jijijijiji, por ahora no te digo que sí ni que no, sino todo lo contrario, jajajaja. Bienvenidas tus estrellas y luceros, pero sobre todo esos dos besos, los llevaré en mí todo el día. Abrazos para toda la semana.
 
(Poema con dos inspiraciones. La primera, un verso del poema Señales, de Olor de Lluvia; con su autorización se escribió y se le da título. La segunda, prefiero no mencionarla)


Si al despertar sientes que no dormiste solo, escribiste
un día pero no lo entendí.
Ahora que ha transcurrido tiempo y soy el que te amo,
lo digo con una certeza indubitable:
Si al despertar tú sabes que no dormiste sola,
que de la amplitud de la almohada no te sobró ningún espacio
e hiciste de la noche un paraíso,
es que realmente ni un minuto dejé de acompañarte
bajo las sábanas de lino blanco
y oyendo la lluvia desaguar en tu pecho.
Desde mi lejano país de serpientes devoradas por águilas
supe volar a tiempo para que no durmieras sola,
para que tu sueño fuera perfecto y contundente,
vigilado,
nutricional,
libre de pesadillas y de preocupaciones.
Si al despertar tú sabes que no dormiste sola,
es verídicamente cierto,
científicamente correcto.
A tu nocturna invocación respondí de inmediato
y me salieron alas,
hice del continente un barrio
y fue como cruzar la calle y entrar por tu ventana,
eso sí, a hurtadillas y silenciosamente
para que nadie, nadie nos preguntara nada.
Si al despertar tú sabes que no dormiste sola,
yo te lo explico:
Apenas me soñaste dejé mi quehacer para otra hora,
me puse los zapatos
y corrí y corrí hasta anclar en tu casa,
trepé por el árbol que besa los cristales,
me descalcé para matar el ruido
y me acerqué a tu lecho en la penumbra
donde yacías tan frágil y entregada
con las manos anidando las flores de tu rostro
y las rodillas dobladas hacia el buró,
tu vasito con agua y mi retrato
sobre la carpeta donde tienes la lámpara,
las zapatillas en desorden despintando la alfombra
y tu vestido de chifón en una silla,
con los dobleces como si hubieras regresado de Cariló,
allí, al lado de menjurjes cosméticos
y de los broches que usas para el pelo,
pelirroja y beatífica,
tan candorosa en tu pequeña muerte
que de pronto sentí la extraña sensación
de que era yo quien te soñaba,
y reponiéndome
fui a tu cuidado apartando las sábanas
y te abracé,
te abracé tiernamente,
tiernamente para que siguieras dormida,
durmiendo y navegando el paraíso profundo de silencios
como un ángel feliz en su domingo
mientras yo detenía la respiración, el pulso,
para no despertarte.
Cada vez que sientas a la noche triste,
hermosa amiga mía,
no te preocupes: sólo cierra los ojos y háblame,
mis brazos vueltos alas te arrullarán en un instante.
Y si al despertar imaginas que no dormiste sola
y piensas en mi nombre,
por favor no me llames,
no me despiertes,
déjame dormir un rato más,
hasta la tarde.
Si al despertar sientes que no dormiste solo, escribiste
un día, y ya lo entiendo.

Flaviooooooo!!!! no lo puedo creer... sé que me demoré un poco en visitarlo, estaba a la espera de que me envíes el link... hoy... entré a curiosear.... y me encotré con la lluvia de diamantes que hiciste llover producto de ese pequeño verso... de algo que alguna vez sentí... y que creo que alguna vez tu inspiración te lo hizo sentir. Sublime experiencia es compartir la noche con ese ser a quien dedicamos el primer y último pensamiento de cada día... aunque esté lejos. Falvio... concuerdo contigo... te quedó hermoso, no podía esperar menos... ha sido un honor para mí que mi verso te haya inspirado.

Mil besos, estrellas, abrazoooos, y tooooodo jiji mil felicitaciones.
:::hug:::
 
(Poema con dos inspiraciones. La primera, un verso del poema Señales, de Olor de Lluvia; con su autorización se escribió y se le da título. La segunda, prefiero no mencionarla)


Si al despertar sientes que no dormiste solo, escribiste
un día pero no lo entendí.
Ahora que ha transcurrido tiempo y soy el que te amo,
lo digo con una certeza indubitable:
Si al despertar tú sabes que no dormiste sola,
que de la amplitud de la almohada no te sobró ningún espacio
e hiciste de la noche un paraíso,
es que realmente ni un minuto dejé de acompañarte
bajo las sábanas de lino blanco
y oyendo la lluvia desaguar en tu pecho.
Desde mi lejano país de serpientes devoradas por águilas
supe volar a tiempo para que no durmieras sola,
para que tu sueño fuera perfecto y contundente,
vigilado,
nutricional,
libre de pesadillas y de preocupaciones.
Si al despertar tú sabes que no dormiste sola,
es verídicamente cierto,
científicamente correcto.
A tu nocturna invocación respondí de inmediato
y me salieron alas,
hice del continente un barrio
y fue como cruzar la calle y entrar por tu ventana,
eso sí, a hurtadillas y silenciosamente
para que nadie, nadie nos preguntara nada.
Si al despertar tú sabes que no dormiste sola,
yo te lo explico:
Apenas me soñaste dejé mi quehacer para otra hora,
me puse los zapatos
y corrí y corrí hasta anclar en tu casa,
trepé por el árbol que besa los cristales,
me descalcé para matar el ruido
y me acerqué a tu lecho en la penumbra
donde yacías tan frágil y entregada
con las manos anidando las flores de tu rostro
y las rodillas dobladas hacia el buró,
tu vasito con agua y mi retrato
sobre la carpeta donde tienes la lámpara,
las zapatillas en desorden despintando la alfombra
y tu vestido de chifón en una silla,
con los dobleces como si hubieras regresado de Cariló,
allí, al lado de menjurjes cosméticos
y de los broches que usas para el pelo,
pelirroja y beatífica,
tan candorosa en tu pequeña muerte
que de pronto sentí la extraña sensación
de que era yo quien te soñaba,
y reponiéndome
fui a tu cuidado apartando las sábanas
y te abracé,
te abracé tiernamente,
tiernamente para que siguieras dormida,
durmiendo y navegando el paraíso profundo de silencios
como un ángel feliz en su domingo
mientras yo detenía la respiración, el pulso,
para no despertarte.
Cada vez que sientas a la noche triste,
hermosa amiga mía,
no te preocupes: sólo cierra los ojos y háblame,
mis brazos vueltos alas te arrullarán en un instante.
Y si al despertar imaginas que no dormiste sola
y piensas en mi nombre,
por favor no me llames,
no me despiertes,
déjame dormir un rato más,
hasta la tarde.
Si al despertar sientes que no dormiste solo, escribiste
un día, y ya lo entiendo.


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ConMovedor y al mismo tiempo AntiInsomnio. Precioso poema, Flavio.

Versos fantásticos, amorosos y como ángeles de la guarda.


Felicitaciones y Felicidades.
 
Olorcito a Lluvia, qué bueno que te haya gustado. Gracias nuevamente, no me cansaré de repetirlo, por haberme dado tu autorización para usar tu hermosísisisisisisimo verso de Señales, del que también es el título. En verdad con ese verso lo demás fue fácil, casi salió en automático. Es que de veras: qué preciosidad de palabras, se parecen a ti. Me da gusto que hayas provocado este poema, te confieso que a mí también me gusta; pero más me da gusto que seamos amigos. Mil gracias por tus estrellas, besos y abrazos. Yo te mando el triple, y un poco más.
 
Ciela, Ciela, Ciela, gracias por pasar tus ojos por estos humildes versos, sólo son algunas expresiones de mi corazón, si tienen algún valor es porque fueron nutridas por dos grandes inspiraciones, como lo digo al comienzo. Yo sólo puse la mano para que el alma dijera lo suyo, que es el reconocimiento a dos seres bellísimos, uno de ellos Olor a Lluvia. Mis aplausos para ti y tu obra talentosa.
 
(Poema con dos inspiraciones. La primera, un verso del poema Señales, de Olor de Lluvia; con su autorización se escribió y se le da título. La segunda, prefiero no mencionarla)


Si al despertar sientes que no dormiste solo, escribiste
un día pero no lo entendí.
Ahora que ha transcurrido tiempo y soy el que te amo,
lo digo con una certeza indubitable:
Si al despertar tú sabes que no dormiste sola,
que de la amplitud de la almohada no te sobró ningún espacio
e hiciste de la noche un paraíso,
es que realmente ni un minuto dejé de acompañarte
bajo las sábanas de lino blanco
y oyendo la lluvia desaguar en tu pecho.
Desde mi lejano país de serpientes devoradas por águilas
supe volar a tiempo para que no durmieras sola,
para que tu sueño fuera perfecto y contundente,
vigilado,
nutricional,
libre de pesadillas y de preocupaciones.
Si al despertar tú sabes que no dormiste sola,
es verídicamente cierto,
científicamente correcto.
A tu nocturna invocación respondí de inmediato
y me salieron alas,
hice del continente un barrio
y fue como cruzar la calle y entrar por tu ventana,
eso sí, a hurtadillas y silenciosamente
para que nadie, nadie nos preguntara nada.
Si al despertar tú sabes que no dormiste sola,
yo te lo explico:
Apenas me soñaste dejé mi quehacer para otra hora,
me puse los zapatos
y corrí y corrí hasta anclar en tu casa,
trepé por el árbol que besa los cristales,
me descalcé para matar el ruido
y me acerqué a tu lecho en la penumbra
donde yacías tan frágil y entregada
con las manos anidando las flores de tu rostro
y las rodillas dobladas hacia el buró,
tu vasito con agua y mi retrato
sobre la carpeta donde tienes la lámpara,
las zapatillas en desorden despintando la alfombra
y tu vestido de chifón en una silla,
con los dobleces como si hubieras regresado de Cariló,
allí, al lado de menjurjes cosméticos
y de los broches que usas para el pelo,
pelirroja y beatífica,
tan candorosa en tu pequeña muerte
que de pronto sentí la extraña sensación
de que era yo quien te soñaba,
y reponiéndome
fui a tu cuidado apartando las sábanas
y te abracé,
te abracé tiernamente,
tiernamente para que siguieras dormida,
durmiendo y navegando el paraíso profundo de silencios
como un ángel feliz en su domingo
mientras yo detenía la respiración, el pulso,
para no despertarte.
Cada vez que sientas a la noche triste,
hermosa amiga mía,
no te preocupes: sólo cierra los ojos y háblame,
mis brazos vueltos alas te arrullarán en un instante.
Y si al despertar imaginas que no dormiste sola
y piensas en mi nombre,
por favor no me llames,
no me despiertes,
déjame dormir un rato más,
hasta la tarde.
Si al despertar sientes que no dormiste solo, escribiste
un día, y ya lo entiendo.

¡Qué belleza!, aunque el amor esté desfasado, espero que al final puedan converger y permanecer en un mismo final, besos y estrellas, maucks!:::hug::::::hug:::
 
Tuti, Tuti, Tuti, muchas gracias por tus comentarios, son un estímulo viniendo de ti. Gracias también por tus abrazos, siento su calidez en todo lo que valen. Yo también te mando besos y abrazos para toda la semana, bueno, mejor para todo el mes, jijijijiji.
 
Hadita, muchas gracias por pasear tu mirada por estos andurriales, qué bueno que te haya gustado, si algún mérito tiene es que fue inspirado por dos tesoros poéticos, así que resulta un homenaje lírico. Siendo franco, a mí también me gusta, creo que refleja bien un sentimiento de calidez, admiración y respeto.
 
Que poema tan precioso has dejado ahora, me quedo con una sonrisa en la cara y otra en el alma... cierto que sentí la profundidad de tus letras y es verdaderamente hermoso.
Un gran abrazo para ti Flavio... con cariño siempre.
 
(Poema con dos inspiraciones. La primera, un verso del poema Señales, de Olor de Lluvia; con su autorización se escribió y se le da título. La segunda, prefiero no mencionarla)


Si al despertar sientes que no dormiste solo, escribiste
un día pero no lo entendí.
Ahora que ha transcurrido tiempo y soy el que te amo,
lo digo con una certeza indubitable:
Si al despertar tú sabes que no dormiste sola,
que de la amplitud de la almohada no te sobró ningún espacio
e hiciste de la noche un paraíso,
es que realmente ni un minuto dejé de acompañarte
bajo las sábanas de lino blanco
y oyendo la lluvia desaguar en tu pecho.
Desde mi lejano país de serpientes devoradas por águilas
supe volar a tiempo para que no durmieras sola,
para que tu sueño fuera perfecto y contundente,
vigilado,
nutricional,
libre de pesadillas y de preocupaciones.
Si al despertar tú sabes que no dormiste sola,
es verídicamente cierto,
científicamente correcto.
A tu nocturna invocación respondí de inmediato
y me salieron alas,
hice del continente un barrio
y fue como cruzar la calle y entrar por tu ventana,
eso sí, a hurtadillas y silenciosamente
para que nadie, nadie nos preguntara nada.
Si al despertar tú sabes que no dormiste sola,
yo te lo explico:
Apenas me soñaste dejé mi quehacer para otra hora,
me puse los zapatos
y corrí y corrí hasta anclar en tu casa,
trepé por el árbol que besa los cristales,
me descalcé para matar el ruido
y me acerqué a tu lecho en la penumbra
donde yacías tan frágil y entregada
con las manos anidando las flores de tu rostro
y las rodillas dobladas hacia el buró,
tu vasito con agua y mi retrato
sobre la carpeta donde tienes la lámpara,
las zapatillas en desorden despintando la alfombra
y tu vestido de chifón en una silla,
con los dobleces como si hubieras regresado de Cariló,
allí, al lado de menjurjes cosméticos
y de los broches que usas para el pelo,
pelirroja y beatífica,
tan candorosa en tu pequeña muerte
que de pronto sentí la extraña sensación
de que era yo quien te soñaba,
y reponiéndome
fui a tu cuidado apartando las sábanas
y te abracé,
te abracé tiernamente,
tiernamente para que siguieras dormida,
durmiendo y navegando el paraíso profundo de silencios
como un ángel feliz en su domingo
mientras yo detenía la respiración, el pulso,
para no despertarte.
Cada vez que sientas a la noche triste,
hermosa amiga mía,
no te preocupes: sólo cierra los ojos y háblame,
mis brazos vueltos alas te arrullarán en un instante.
Y si al despertar imaginas que no dormiste sola
y piensas en mi nombre,
por favor no me llames,
no me despiertes,
déjame dormir un rato más,
hasta la tarde.
Si al despertar sientes que no dormiste solo, escribiste
un día, y ya lo entiendo.

Querido Flavio:Son tantos detalles que adornan tu poema...y que volviste poesía...son tan bellas tu metáforas que logran atrapar al lector...un tierno y romántico lenguaje del amor...Me encantó detenerme en tus letras.
 

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