Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Si fuera un loco, inventaría la paz
con tres gramos de corazón y una pizca de deseo,
con dos vocales y una "h" que no lleva el verbo amar,
porque para amar solo hacen falta miradas y sobran silencios.
Si fuera un loco, te hablaría de lealtad,
con una cucharada de insomnio y un montón de miedos,
con no saber si lo que quiero te lo quiero contar,
con un apagar las luces y un "siéntate para que hablemos".
Si fuera un loco, te enseñaría a volar,
con el viento que pasaba entre mañana y los recuerdos,
con la cercana distáncia de tus dedos en mi portal
cuando aquella tarde llamaste el timbre y resucitaron mis sueños.
Si fuera un loco, aprendería a saltar,
de entre las gotas de lluvia del mar de tus cabellos
al océano en llamas de tu piel, que ya no puede esperar
a que se quemen las mariposas de mi vientre, al llegar hasta tus besos.
Si fuera un loco, trasnocharía para dibujar
cuatro o cinco miradas escondidas con la tinta de un fondo negro,
para que al mirarlas a los ojos supieras que no dejo de pensar
en vivir bajo el color azul de tus ojos color terciopelo.
Si fuera un loco, sería yo, sin más,
cerrando las persianas de una tienda donde nos conocimos aquel invierno,
con un paraguas abierto para que nadie nos pudiera mirar
entre estanterías blancas tan llenas de futuro como de recuerdos.
Porque sí, si fuera un loco lo admitiría, que más da,
si no hay mayor cordura que la de estar a tu lado y enloquecernos
en cada paseo por un mundo que estuvo siempre ahí fuera para vernos llegar,
un día, cualquier día, juntos de la mano, paseando por nuestro pueblo.
con tres gramos de corazón y una pizca de deseo,
con dos vocales y una "h" que no lleva el verbo amar,
porque para amar solo hacen falta miradas y sobran silencios.
Si fuera un loco, te hablaría de lealtad,
con una cucharada de insomnio y un montón de miedos,
con no saber si lo que quiero te lo quiero contar,
con un apagar las luces y un "siéntate para que hablemos".
Si fuera un loco, te enseñaría a volar,
con el viento que pasaba entre mañana y los recuerdos,
con la cercana distáncia de tus dedos en mi portal
cuando aquella tarde llamaste el timbre y resucitaron mis sueños.
Si fuera un loco, aprendería a saltar,
de entre las gotas de lluvia del mar de tus cabellos
al océano en llamas de tu piel, que ya no puede esperar
a que se quemen las mariposas de mi vientre, al llegar hasta tus besos.
Si fuera un loco, trasnocharía para dibujar
cuatro o cinco miradas escondidas con la tinta de un fondo negro,
para que al mirarlas a los ojos supieras que no dejo de pensar
en vivir bajo el color azul de tus ojos color terciopelo.
Si fuera un loco, sería yo, sin más,
cerrando las persianas de una tienda donde nos conocimos aquel invierno,
con un paraguas abierto para que nadie nos pudiera mirar
entre estanterías blancas tan llenas de futuro como de recuerdos.
Porque sí, si fuera un loco lo admitiría, que más da,
si no hay mayor cordura que la de estar a tu lado y enloquecernos
en cada paseo por un mundo que estuvo siempre ahí fuera para vernos llegar,
un día, cualquier día, juntos de la mano, paseando por nuestro pueblo.
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