Derghos
A la nada regresa la realidad de las palabras
En la sombra de la muralla me pierdo, no se escalar esta distancia
Separando tu suave piel de seda de mis manos de cera,
Tieso, frio y vagabundeando busco mi llama, mi mecha, mi reina
Que me haga arder allí donde me encuentro con su piel,
Y en verdad sé, mi otro corazón, mi propio corazón,
Que en acariciar tus perfumados cabellos, oler el rubor de tu vientre,
Arder y derretirme sobre tu tez en las caricias de mis labios
No fallare, no titubeare en cuanto sé deslizar mi fuego en ti.
No llores ni creas que no te busco en cada mañana
En cada amanecer, arrojando mi voz por el balcón
Soñando que te llega, soñando que despiertas con mi aliento.
Tú, que aprietas mi corazón aprovechando cada gota
Y como una esponja lo vuelves a llenar de tu esencia
Tú, a quien le pertenece más mi corazón que a su propio dueño
Que te pertenece te pertenecía y te pertenecerá siempre.
Disculpa mi poca paciencia, mi adusta lejanía
no sé esperar, no puedo mantener las distancias;
Arder y que ardas, morir en tus brazos una noche
Y resucitar cada mañana, es mi deseo, eres mi deseo
Mi luz, mi angel, mi cielo y mi infierno,
Hazme ya ceniza, o ya riégame y te regalare mis rosas
En tus manos estoy, en tus manos siempre he estado
¿Cómo te podría amar sino, yo, que vivía en el espacio?
Y perdido entre tanto frió tus hilos a mi pescaron.
Ya, ámame ya, enséñame a amarte como tú lo haces,
Toda mi fuerza y alegría son tuyas, déjame regalártelas
Mi amor, mi luz, mi alma.
Separando tu suave piel de seda de mis manos de cera,
Tieso, frio y vagabundeando busco mi llama, mi mecha, mi reina
Que me haga arder allí donde me encuentro con su piel,
Y en verdad sé, mi otro corazón, mi propio corazón,
Que en acariciar tus perfumados cabellos, oler el rubor de tu vientre,
Arder y derretirme sobre tu tez en las caricias de mis labios
No fallare, no titubeare en cuanto sé deslizar mi fuego en ti.
No llores ni creas que no te busco en cada mañana
En cada amanecer, arrojando mi voz por el balcón
Soñando que te llega, soñando que despiertas con mi aliento.
Tú, que aprietas mi corazón aprovechando cada gota
Y como una esponja lo vuelves a llenar de tu esencia
Tú, a quien le pertenece más mi corazón que a su propio dueño
Que te pertenece te pertenecía y te pertenecerá siempre.
Disculpa mi poca paciencia, mi adusta lejanía
no sé esperar, no puedo mantener las distancias;
Arder y que ardas, morir en tus brazos una noche
Y resucitar cada mañana, es mi deseo, eres mi deseo
Mi luz, mi angel, mi cielo y mi infierno,
Hazme ya ceniza, o ya riégame y te regalare mis rosas
En tus manos estoy, en tus manos siempre he estado
¿Cómo te podría amar sino, yo, que vivía en el espacio?
Y perdido entre tanto frió tus hilos a mi pescaron.
Ya, ámame ya, enséñame a amarte como tú lo haces,
Toda mi fuerza y alegría son tuyas, déjame regalártelas
Mi amor, mi luz, mi alma.
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