Hotarubi
Poeta recién llegado
Siempre estás en mí,
eres la estrella de Sirio,
y mi pensamiento, es el vértice
de la pirámide de Gizeh que se enfila
contigo, iluminando la apetencia
de mis sentidos, que devoran
la línea del horizonte de tu nombre.
Siempre estás en mí,
en el cenit y el nadir de los puntos
fugaces de la recta de un pentagrama,
siendo tú el recipiente sobrenatural
que ampara mi alma cada noche
cuando voy a dormir, cuando te
llamo inconscientemente.
Siempre estás en mí,
te encuentro en las pausas de mi
respiración, en la cadencia de
mis movimientos que me secuestran
en la cúspide de una bóveda celeste
que decora mi sutura sagital
del deseo que siento por ti.
Y siempre estás en mí,
es un amor que está envuelto entre
las finas telas que se pegan a mis
entrañas, estando tú, en cada pliegue,
en cada roce de una reflexión
que me despierta cada mañana
buscándote en cada parte de mi cuerpo.
eres la estrella de Sirio,
y mi pensamiento, es el vértice
de la pirámide de Gizeh que se enfila
contigo, iluminando la apetencia
de mis sentidos, que devoran
la línea del horizonte de tu nombre.
Siempre estás en mí,
en el cenit y el nadir de los puntos
fugaces de la recta de un pentagrama,
siendo tú el recipiente sobrenatural
que ampara mi alma cada noche
cuando voy a dormir, cuando te
llamo inconscientemente.
Siempre estás en mí,
te encuentro en las pausas de mi
respiración, en la cadencia de
mis movimientos que me secuestran
en la cúspide de una bóveda celeste
que decora mi sutura sagital
del deseo que siento por ti.
Y siempre estás en mí,
es un amor que está envuelto entre
las finas telas que se pegan a mis
entrañas, estando tú, en cada pliegue,
en cada roce de una reflexión
que me despierta cada mañana
buscándote en cada parte de mi cuerpo.
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