Birbiloke
Poeta adicto al portal
Silencio y olvido.
Y supongo que el cielo habría sus puertas a nuestra tormenta
de nubes engordadas de grises y negros nubarrones,
mientras besábamos el tiempo de nuestra vida por delante.
Eran y rojos tus besos,
en la alcancía de la memoria del alzheimer,
esa terrible y egoísta enfermedad
para viejos que quieren desaparecer
de un mundo de niebla y tinieblas
en su esperanza de quien soy yo.
No me acuerdo, no se quien fui,
ni soy en mi ego taciturno.
Y la terrible tiniebla invadió mi espacio
apoderándose del sol y su luz.
Soy, solo su oscura sombra
y la rabia desperdigada
en el infinito donde no me acuerdo de ti ni de mi.
Y supongo que el cielo habría sus puertas a nuestra tormenta
de nubes engordadas de grises y negros nubarrones,
mientras besábamos el tiempo de nuestra vida por delante.
Eran y rojos tus besos,
en la alcancía de la memoria del alzheimer,
esa terrible y egoísta enfermedad
para viejos que quieren desaparecer
de un mundo de niebla y tinieblas
en su esperanza de quien soy yo.
No me acuerdo, no se quien fui,
ni soy en mi ego taciturno.
Y la terrible tiniebla invadió mi espacio
apoderándose del sol y su luz.
Soy, solo su oscura sombra
y la rabia desperdigada
en el infinito donde no me acuerdo de ti ni de mi.