Siempre te peinas al anochecer, lo veo desde mi ventana

penabad57

Poeta veterano en el portal
Casi noche la sombra entreabre tu puerta,
disminuye la claridad como si un velo,
una leve lámina o un vaporoso encaje
cubriera de penumbra el acto más íntimo.

Es la hora en la que das aire a tus cabellos,
cardas los brillantes hilos, amorosamente,
porque tú eres tu propia muñeca sin edad,
la que cuidas cuidándote, una extensión de ti
que yo admiro como se admira un cuadro
-impasible el óleo ante la fugacidad del tiempo,
impasible tú en la dinámica de quererte-;
y aunque tu mirada, tus manos, tu cabeza,
tu cuerpo entero, me digan que eres mujer viva,
yo te inmortalizo en mis ojos, capto- visión fotográfica-
el instante en que tus dedos aprisionan el cepillo de nácar,
lo aproximas, se hunde hasta el roce del cuero cabelludo
y de él brota armónicamente la onda; entonces el mechón
- que es un cachorro recién nacido- se deja acunar
por el ritmo que traza la mano sobre ese territorio de caoba que es tu pelo.

Cuando salga la luna yo captaré los brillos y serás para mí un faro,
el destello que me indique el lugar de tu presencia;
llegará la noche otra vez, cerrará tu puerta
con una sonrisa amable y yo miraré hacia el cristal donde habitas,
esperando que la danza de tus manos me regale de nuevo el haz,
la luz que proyecte hacia mí el ademán innecesario de acicalarte.
 
Casi noche la sombra entreabre tu puerta,
disminuye la claridad como si un velo,
una leve lámina o un vaporoso encaje
cubriera de penumbra el acto más íntimo.

Es la hora en la que das aire a tus cabellos,
cardas los brillantes hilos, amorosamente,
porque tú eres tu propia muñeca sin edad,
la que cuidas cuidándote, una extensión de ti
que yo admiro como se admira un cuadro
-impasible el óleo ante la fugacidad del tiempo,
impasible tú en la dinámica de quererte-;
y aunque tu mirada, tus manos, tu cabeza,
tu cuerpo entero, me digan que eres mujer viva,
yo te inmortalizo en mis ojos, capto- visión fotográfica-
el instante en que tus dedos aprisionan el cepillo de nácar,
lo aproximas, se hunde hasta el roce del cuero cabelludo
y de él brota armónicamente la onda; entonces el mechón
- que es un cachorro recién nacido- se deja acunar
por el ritmo que traza la mano sobre ese territorio de caoba que es tu pelo.

Cuando salga la luna yo captaré los brillos y serás para mí un faro,
el destello que me indique el lugar de tu presencia;
llegará la noche otra vez, cerrará tu puerta
con una sonrisa amable y yo miraré hacia el cristal donde habitas,
esperando que la danza de tus manos me regale de nuevo el haz,
la luz que proyecte hacia mí el ademán innecesario de acicalarte.

Creo que parte de lo interesante de leerte es que siempre te vas a superar y vas a llegar con un poema hermoso.
En este se lucen el romanticismo antiguo, la delicadeza de la contemplación y una gran ternura.
Como esos amores de otros siglos.Una belleza.
Un abrazo con la admiración que transmiten tus obras.
 
Casi noche la sombra entreabre tu puerta,
disminuye la claridad como si un velo,
una leve lámina o un vaporoso encaje
cubriera de penumbra el acto más íntimo.

Es la hora en la que das aire a tus cabellos,
cardas los brillantes hilos, amorosamente,
porque tú eres tu propia muñeca sin edad,
la que cuidas cuidándote, una extensión de ti
que yo admiro como se admira un cuadro
-impasible el óleo ante la fugacidad del tiempo,
impasible tú en la dinámica de quererte-;
y aunque tu mirada, tus manos, tu cabeza,
tu cuerpo entero, me digan que eres mujer viva,
yo te inmortalizo en mis ojos, capto- visión fotográfica-
el instante en que tus dedos aprisionan el cepillo de nácar,
lo aproximas, se hunde hasta el roce del cuero cabelludo
y de él brota armónicamente la onda; entonces el mechón
- que es un cachorro recién nacido- se deja acunar
por el ritmo que traza la mano sobre ese territorio de caoba que es tu pelo.

Cuando salga la luna yo captaré los brillos y serás para mí un faro,
el destello que me indique el lugar de tu presencia;
llegará la noche otra vez, cerrará tu puerta
con una sonrisa amable y yo miraré hacia el cristal donde habitas,
esperando que la danza de tus manos me regale de nuevo el haz,
la luz que proyecte hacia mí el ademán innecesario de acicalarte.
Espías a una mujer mientras se peina, paseas antes con tu cámara, como en una película acercándote a ella, con sigilo. Un acto tan sencillo y convertido en un poema de gran calidad.
 
Creo que parte de lo interesante de leerte es que siempre te vas a superar y vas a llegar con un poema hermoso.
En este se lucen el romanticismo antiguo, la delicadeza de la contemplación y una gran ternura.
Como esos amores de otros siglos.Una belleza.
Un abrazo con la admiración que transmiten tus obras.
Gracias, Cecy, por leer y por el comentario que dejas. Un abrazo.
 
Casi noche la sombra entreabre tu puerta,
disminuye la claridad como si un velo,
una leve lámina o un vaporoso encaje
cubriera de penumbra el acto más íntimo.

Es la hora en la que das aire a tus cabellos,
cardas los brillantes hilos, amorosamente,
porque tú eres tu propia muñeca sin edad,
la que cuidas cuidándote, una extensión de ti
que yo admiro como se admira un cuadro
-impasible el óleo ante la fugacidad del tiempo,
impasible tú en la dinámica de quererte-;
y aunque tu mirada, tus manos, tu cabeza,
tu cuerpo entero, me digan que eres mujer viva,
yo te inmortalizo en mis ojos, capto- visión fotográfica-
el instante en que tus dedos aprisionan el cepillo de nácar,
lo aproximas, se hunde hasta el roce del cuero cabelludo
y de él brota armónicamente la onda; entonces el mechón
- que es un cachorro recién nacido- se deja acunar
por el ritmo que traza la mano sobre ese territorio de caoba que es tu pelo.

Cuando salga la luna yo captaré los brillos y serás para mí un faro,
el destello que me indique el lugar de tu presencia;
llegará la noche otra vez, cerrará tu puerta
con una sonrisa amable y yo miraré hacia el cristal donde habitas,
esperando que la danza de tus manos me regale de nuevo el haz,
la luz que proyecte hacia mí el ademán innecesario de acicalarte.

Es Posible que las esencias de un romanticismo se abran en esa fecunda contemplacion.
los instantes tiernos y ese refugio donde la contemplaicon se hace amor de aquelllas
otras formas. transgresion de instintos atemporales. me ha gustado mucho.
saludos con afecto de luzyabsenta
 
Casi noche la sombra entreabre tu puerta,
disminuye la claridad como si un velo,
una leve lámina o un vaporoso encaje
cubriera de penumbra el acto más íntimo.

Es la hora en la que das aire a tus cabellos,
cardas los brillantes hilos, amorosamente,
porque tú eres tu propia muñeca sin edad,
la que cuidas cuidándote, una extensión de ti
que yo admiro como se admira un cuadro
-impasible el óleo ante la fugacidad del tiempo,
impasible tú en la dinámica de quererte-;
y aunque tu mirada, tus manos, tu cabeza,
tu cuerpo entero, me digan que eres mujer viva,
yo te inmortalizo en mis ojos, capto- visión fotográfica-
el instante en que tus dedos aprisionan el cepillo de nácar,
lo aproximas, se hunde hasta el roce del cuero cabelludo
y de él brota armónicamente la onda; entonces el mechón
- que es un cachorro recién nacido- se deja acunar
por el ritmo que traza la mano sobre ese territorio de caoba que es tu pelo.

Cuando salga la luna yo captaré los brillos y serás para mí un faro,
el destello que me indique el lugar de tu presencia;
llegará la noche otra vez, cerrará tu puerta
con una sonrisa amable y yo miraré hacia el cristal donde habitas,
esperando que la danza de tus manos me regale de nuevo el haz,
la luz que proyecte hacia mí el ademán innecesario de acicalarte.
penabad57, me pareces un extraordinario poeta con unos versos plenos de belleza
y una sensibilidad que raya en la excelencia.
Te he estado leyendo y en tu poema me he encontrado con Neruda, con Borges,
incluso con Álvaro Mutis...
Gracias por versar, gracias por hacernos vivir la poesía grande y salir del letargo de los sentidos, gracias por hacer poesía inmensa.
Un afectuoso saludo
Xesús


Una delicia de poema. Fresco, genial y potente...
 
Última edición por un moderador:
penabad57, me pareces un extraordinario poeta con unos versos plenos de belleza
y una sensibilidad que raya en la excelencia.
Te he estado leyendo y en tu poema me he encontrado con Neruda, con Borges,
incluso con Álvaro Mutis...
Gracias por versar, gracias por hacernos vivir la poesía grande y salir del letargo de los sentidos, gracias por hacer poesía inmensa.
Un afectuoso saludo
Xesús


Una delicia de poema. Fresco, genial y potente...
Agradezco el comentario tan generoso. Un abrazo, Xesús.
 

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