Eremita
Poeta recién llegado
Sigo en el sueño.
Vuelvo a mirar tu foto,
tu cuerpo y tu mirada,
iluminando todo, tu presencia,
una flor deshojada en un lecho
que espera.
La imagen de tu cara me acompaña,
me conduce en las sombras a tu alcoba,
te imagino mirándote al espejo
mientras mi boca baja por tu espalda.
el fragor de nuestros cuerpos
consumiéndose,
mis palabras lascivas
en tu cuerpo cimbreante,
las olas de tu mar azotando mis riscos.
La tarde poco a poco se va desvaneciendo
y se esparce tranquila por las calles.
Bella,
tus ojos de carbón son tan profundos
que cuando pongo la cabeza
en tu regazo,
parece que tus ojos,
son el manantial
por donde la noche corre por los campos,
las montañas y los llanos,
cubriendo la tierra
con un mar de sombra.
Tan negros son tus ojos,
mi luz,
Te veo tan lejana y transparente
que a veces me pregunto
¿por dónde y cuándo
encontraré la única palabra
para encantarte
en el círculo del tiempo?
Sigo en el sueño,
en pos de ti como si fuese un río
rompiendo las orillas,
buscando sus vertientes,
como si fuese un náufrago
arrojado a la playa,
desandando tus huellas
en la arena del tiempo.
Sigo en el sueño de mis manos ansiosas
dibujando las formas de tu boca,
mis latidos al compás de tus ansias,
y mi amor perdido en tus gemidos.
Sigo en el sueño de andar por el sendero
de tu mano, al infinito río.
Régulo Briceño.
24/01/2025
Vuelvo a mirar tu foto,
tu cuerpo y tu mirada,
iluminando todo, tu presencia,
una flor deshojada en un lecho
que espera.
La imagen de tu cara me acompaña,
me conduce en las sombras a tu alcoba,
te imagino mirándote al espejo
mientras mi boca baja por tu espalda.
el fragor de nuestros cuerpos
consumiéndose,
mis palabras lascivas
en tu cuerpo cimbreante,
las olas de tu mar azotando mis riscos.
La tarde poco a poco se va desvaneciendo
y se esparce tranquila por las calles.
Bella,
tus ojos de carbón son tan profundos
que cuando pongo la cabeza
en tu regazo,
parece que tus ojos,
son el manantial
por donde la noche corre por los campos,
las montañas y los llanos,
cubriendo la tierra
con un mar de sombra.
Tan negros son tus ojos,
mi luz,
Te veo tan lejana y transparente
que a veces me pregunto
¿por dónde y cuándo
encontraré la única palabra
para encantarte
en el círculo del tiempo?
Sigo en el sueño,
en pos de ti como si fuese un río
rompiendo las orillas,
buscando sus vertientes,
como si fuese un náufrago
arrojado a la playa,
desandando tus huellas
en la arena del tiempo.
Sigo en el sueño de mis manos ansiosas
dibujando las formas de tu boca,
mis latidos al compás de tus ansias,
y mi amor perdido en tus gemidos.
Sigo en el sueño de andar por el sendero
de tu mano, al infinito río.
Régulo Briceño.
24/01/2025
Última edición: