Silbidos del amanecer

Ford George

Poeta recién llegado
Aquí estarán y se irán
aquellos pajarillos del madrigal;
se posan en esa arboleda,
quien cuela esas hojas en vuestros corazones.

Pestañea hacia el cielo;
si cruzas ese surco, volarás.
Tomarás el cielo en tus manos
y dejarás que sean sus alas.

Entonces, pues, estás libre: serás.
Silbidos al amanecer
que quiebran y ahuyentan,
que aposentan su vida por verle volar.

Será aquel alba que destile
esas lágrimas que suenan a caída,
esos silencios que roban su ira,
si esos silbidos fueran alígeros.

Ford George
 
Aquí estarán y se irán
aquellos pajarillos del madrigal;
se posan en esa arboleda,
quien cuela esas hojas en vuestros corazones.

Pestañea hacia el cielo;
si cruzas ese surco, volarás.
Tomarás el cielo en tus manos
y dejarás que sean sus alas.

Entonces, pues, estás libre: serás.
Silbidos al amanecer
que quiebran y ahuyentan,
que aposentan su vida por verle volar.

Será aquel alba que destile
esas lágrimas que suenan a caída,
esos silencios que roban su ira,
si esos silbidos fueran alígeros.

Ford George
La llegada y partida de los pajarillos del madrigal, que se posan entre los árboles y penetran en los corazones humanos como hojas que se cuelan.

Saludos
 
Aquí estarán y se irán
aquellos pajarillos del madrigal;
se posan en esa arboleda,
quien cuela esas hojas en vuestros corazones.

Pestañea hacia el cielo;
si cruzas ese surco, volarás.
Tomarás el cielo en tus manos
y dejarás que sean sus alas.

Entonces, pues, estás libre: serás.
Silbidos al amanecer
que quiebran y ahuyentan,
que aposentan su vida por verle volar.

Será aquel alba que destile
esas lágrimas que suenan a caída,
esos silencios que roban su ira,
si esos silbidos fueran alígeros.

Ford George
Un poema que seguramente tendría más lecturas en otro foro, compañero, un gusto pasar a leer y saludarte.
 
Aquí estarán y se irán
aquellos pajarillos del madrigal;
se posan en esa arboleda,
quien cuela esas hojas en vuestros corazones.

Pestañea hacia el cielo;
si cruzas ese surco, volarás.
Tomarás el cielo en tus manos
y dejarás que sean sus alas.

Entonces, pues, estás libre: serás.
Silbidos al amanecer
que quiebran y ahuyentan,
que aposentan su vida por verle volar.

Será aquel alba que destile
esas lágrimas que suenan a caída,
esos silencios que roban su ira,
si esos silbidos fueran alígeros.

Ford George
En un bello poema humanista cargado de saudade.

Por un lado el ritmo acentual de los versos da una sensación de alas agitándose.
Por otro lado se percibe una sensibilidad estilo japonesa, es decir contemplativa sin interacción. Se describe disfrutando una visión que muy pocos pueden notar.

Esta mezcla de sensaciones atemporales, con un timing narrativo moderno y el empleo de términos de habla clásica es algo poco común y valorado.

Es un gran poema para disfrutar con una lectura pausada y oteando el horizonte al viento.

Saludos cordiales.
 

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