A la luna... yo la vi,
muy tarde me acosté,
fue mi tiempo el que aceptó,
y sin dejar morir mi sueño,
esta mañana... el gritó!
Una bota en mi camino,
se opuso como piedra,
así el cielo me encontró,
y con su lluvia ardiente,
solo quemarme le importó.
Ya vestido como cigüeña,
que entrega en fecha su remesa,
viajé librando mis pelos al jugar,
y un viento loco y divertido,
acerados dientes, dejó en su lugar.
Con poca calma de sombrero,
regresé pensando...
Si mi tiempo grita de nuevo,
que no se oponga a que esté,
como en heladera el huevo!
muy tarde me acosté,
fue mi tiempo el que aceptó,
y sin dejar morir mi sueño,
esta mañana... el gritó!
Una bota en mi camino,
se opuso como piedra,
así el cielo me encontró,
y con su lluvia ardiente,
solo quemarme le importó.
Ya vestido como cigüeña,
que entrega en fecha su remesa,
viajé librando mis pelos al jugar,
y un viento loco y divertido,
acerados dientes, dejó en su lugar.
Con poca calma de sombrero,
regresé pensando...
Si mi tiempo grita de nuevo,
que no se oponga a que esté,
como en heladera el huevo!