Sin Elena

penabad57

Poeta veterano en el portal
Al levantarte
la huella de tu cuerpo
se viste.

En tu cama
la nube de una herida
que es ausencia.

Se filtra la luz entre los postigos blancos,
desnudo como la virginal inocencia de un pájaro
el paso que anticipas se refleja en los cristales.

El espejo te miente al mostrar las alas del ángel,
corre el agua de la ducha que tantas veces limpió a Elena.

Sabes que la soledad
ni escribe un perdón
ni acude al silbido de otro
ni te habla con una lágrima nueva.

Vas al trabajo con tu sombra y tu anhelo,
en el umbral la voz de un adiós enmudece.

El silencio son los ojos que ya no ves,
el perfume que se llevó la risa de Elena,
su carne en flor.
 
Última edición:
Al levantarte la huella de tu cuerpo
se viste.

En tu cama
la nube de una herida
que es ausencia.

Se filtra la luz entre los postigos blancos,
desnudo como la virginal inocencia de un pájaro
el paso que anticipas se refleja en los cristales.

El espejo te miente al mostrar las alas del ángel,
corre el agua de la ducha que tantas veces limpió a Elena.

Sabes que la soledad
ni escribe un perdón
ni acude al tacto
ni te habla con una voz nueva.

Vas al trabajo con tu sombra y tu anhelo,
en el umbral la voz de un adiós enmudece.

El silencio son los ojos que ya no ves,
el perfume que se llevó la risa de Elena,
su carne en flor.
Me gustó esta presencia de lo ausente.
La huella del amor desbaratado.

Un cordial saludo
 
Al levantarte la huella de tu cuerpo
se viste.

En tu cama
la nube de una herida
que es ausencia.

Se filtra la luz entre los postigos blancos,
desnudo como la virginal inocencia de un pájaro
el paso que anticipas se refleja en los cristales.

El espejo te miente al mostrar las alas del ángel,
corre el agua de la ducha que tantas veces limpió a Elena.

Sabes que la soledad
ni escribe un perdón
ni acude al tacto
ni te habla con una voz nueva.

Vas al trabajo con tu sombra y tu anhelo,
en el umbral la voz de un adiós enmudece.

El silencio son los ojos que ya no ves,
el perfume que se llevó la risa de Elena,
su carne en flor.


Hermosea la ausencia en tus versos penabad, excelente inspiración.
Mi abrazo para ti.
 
Sabes que la soledad
ni escribe un perdón
ni acude al silbido de otro
ni te habla con una lágrima nueva.

Tenés el don de conmover, tu poesía nunca es indiferente a las emociones de los lectores.
Un abrazo, feliz domingo.
 
Al levantarte
la huella de tu cuerpo
se viste.

En tu cama
la nube de una herida
que es ausencia.

Se filtra la luz entre los postigos blancos,
desnudo como la virginal inocencia de un pájaro
el paso que anticipas se refleja en los cristales.

El espejo te miente al mostrar las alas del ángel,
corre el agua de la ducha que tantas veces limpió a Elena.

Sabes que la soledad
ni escribe un perdón
ni acude al silbido de otro
ni te habla con una lágrima nueva.

Vas al trabajo con tu sombra y tu anhelo,
en el umbral la voz de un adiós enmudece.

El silencio son los ojos que ya no ves,
el perfume que se llevó la risa de Elena,
su carne en flor.

Un poema que cala hondo en el sentimiento y crea un mundo diferente
de imágenes pletóricas. Admirable poesía, amigo penabad, que fusiona
connotaciones diversas. Saludo afectuoso de Julius
 

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