Sinrazón

Zulma Martínez

Mar azul...
El viento se eterniza en mis cabellos;
implacable, invade mi alma.
Reina lo desbocado, lo enloquecido.
Una andanada de silbidos
aturde a los pinos esbeltos.
Ciego, sordo, loco, hambriento,
ya no sabe de límites:
todo lo arrasa, lo devora,
lame la tierra reseca,
desgaja los brotes tiernos,
aniquila, con remolinos de polvo,
la seda de las flores del cerezo.
Hasta el sol pierde la razón
y no ilumina;
desfallece entre estertores de destellos.

Se espanta, la tarde, y huye.

Sólo tú permaneces intacto,
impávido ante las ráfagas furiosas.
Es que, anclado estás en mis sentimientos,
aunque la traición sea tu derrotero.
 
El viento se eterniza en mis cabellos;
implacable, invade mi alma.
Reina lo desbocado, lo enloquecido.
Una andanada de silbidos
aturde a los pinos esbeltos.
Ciego, sordo, loco, hambriento,
ya no sabe de límites:
todo lo arrasa, lo devora,
lame la tierra reseca,
desgaja los brotes tiernos,
aniquila, con remolinos de polvo,
la seda de las flores del cerezo.
Hasta el sol pierde la razón
y no ilumina;
desfallece entre estertores de destellos.

Se espanta, la tarde, y huye.

Sólo tú permaneces intacto,
impávido ante las ráfagas furiosas.
Es que, anclado estás en mis sentimientos,
aunque la traición sea tu derrotero.
Un profundo pesar detrás de las traiciones y desilusiones.

Saludos
 
Estimada compañera, tiene una fuerza impresionante. Se siente el viento casi como un personaje salvaje, desatado, que lo arrasa todo. El cierre, con el sol perdiendo la razón, deja una imagen poderosa y trágica

besos de colores en la brisa
Muchas gracias por tu alentador comentario, Guadalupe! Así es el viento que tenemos este octubre, casi a diario, en la provincia de Córdoba, Argentina.
Buen viaje a Madrid y Barcelona, bellas ciudades que tuve la suerte de conocer... Abrazos.
 
El viento se eterniza en mis cabellos;
implacable, invade mi alma.
Reina lo desbocado, lo enloquecido.
Una andanada de silbidos
aturde a los pinos esbeltos.
Ciego, sordo, loco, hambriento,
ya no sabe de límites:
todo lo arrasa, lo devora,
lame la tierra reseca,
desgaja los brotes tiernos,
aniquila, con remolinos de polvo,
la seda de las flores del cerezo.
Hasta el sol pierde la razón
y no ilumina;
desfallece entre estertores de destellos.

Se espanta, la tarde, y huye.

Sólo tú permaneces intacto,
impávido ante las ráfagas furiosas.
Es que, anclado estás en mis sentimientos,
aunque la traición sea tu derrotero.
Todo iba bien, hasta ese último verso que lo cambia todo.
Aunque los leo, no soy muy amante de los poemas amorosos, empiezo a leerlos y la mayoría de las veces no paso de la mitad.
En este tuyo, me agradó la limpieza con que te expresas y sobre todo la sorpresa del último verso.
Siempre digo que un poema sin sorpresas es una nana, este no me lo pareció, y por ello te felicito.
(Cada uno tiene sus gustos, que se dice por aquí)

Saludos.
 
Todo iba bien, hasta ese último verso que lo cambia todo.
Aunque los leo, no soy muy amante de los poemas amorosos, empiezo a leerlos y la mayoría de las veces no paso de la mitad.
En este tuyo, me agradó la limpieza con que te expresas y sobre todo la sorpresa del último verso.
Siempre digo que un poema sin sorpresas es una nana, este no me lo pareció, y por ello te felicito.
(Cada uno tiene sus gustos, que se dice por aquí)

Saludos.
Muchas gracias por tu particular comentario! Me alientas a seguir escribiendo... Saludos.
 

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