Troto
Pablo Romero Parada
La luna no está todavía.
Un montón de nubes
y de luz
la empañan.
Un ocaso de lindo avecito
planea y planea
entre el tumulto.
Un avectio planea
en forma de perro.
Y no vale menos
que el otro avecito que planea
por encima de él, ya que
puede que el segundo, lo haga
en forma de otra cosa,
aunque no sé de cual.
Lo que sé, es que;
el perro desaparece,
y como ya no lo hay en el ambiente,
poco a poco,
voy transformándome yo en uno.
Y los humanos se cabrean en sus coches,
y las parejas se dan la mano
y se acarician los ojos con todo el cuerpo.
Y, aunque me piten los oídos, todavía puedo escuchar,
a lo lejos,
el sonido de una gaita
como regresando de algún sitio.
Un montón de nubes
y de luz
la empañan.
Un ocaso de lindo avecito
planea y planea
entre el tumulto.
Un avectio planea
en forma de perro.
Y no vale menos
que el otro avecito que planea
por encima de él, ya que
puede que el segundo, lo haga
en forma de otra cosa,
aunque no sé de cual.
Lo que sé, es que;
el perro desaparece,
y como ya no lo hay en el ambiente,
poco a poco,
voy transformándome yo en uno.
Y los humanos se cabrean en sus coches,
y las parejas se dan la mano
y se acarician los ojos con todo el cuerpo.
Y, aunque me piten los oídos, todavía puedo escuchar,
a lo lejos,
el sonido de una gaita
como regresando de algún sitio.
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