Sobre el asfalto

esthergranados

Poeta adicto al portal
Entraron en su casa y sacaron sus enseres; se llevaron su vida en cajas de cartón. Revolvieron en los cajones sin pudor, profanando sus escritos y sus recuerdos, las fotografías de lo único que le quedaba: su pasado.
Salió sin hacer ruido y subió decidido las escaleras. Después, su mano firme empujando la puerta, y el resplandor del sol cegándole los ojos. Caminó hacia la barandilla despacio y se encaramó a ella con determinación. Al instante, un salto al vacío, y el impacto del cuerpo rompiéndose sobre el asfalto, que puso el punto y final a la noticia que abriría los telediarios.
 
Entraron en su casa y sacaron sus enseres; se llevaron su vida en cajas de cartón. Revolvieron en los cajones sin pudor, profanando sus escritos y sus recuerdos, las fotografías de lo único que le quedaba: su pasado.
Salió sin hacer ruido y subió decidido las escaleras. Después, su mano firme empujando la puerta, y el resplandor del sol cegándole los ojos. Caminó hacia la barandilla despacio y se encaramó a ella con determinación. Al instante, un salto al vacío, y el impacto del cuerpo rompiéndose sobre el asfalto, que puso el punto y final a la noticia que abriría los telediarios.

Claro, las dos situaciones son lamentables. La primera, forzada, y la segunda, forzada por la primera, ¿algo así no?
Uno se acostumbra a lo material. Pero también lo necesita.
Yo no soy de afirmarme tanto en eso. Digo, por que no me ah tocado esa situación. Presiento es muy triste que te quiten todo. El esfuerzo, los recuerdos. Todo.
Algunos no o soportan está claro.

Saludos. Muy bien por tu trabajo Esther un beso.
 
Entraron en su casa y sacaron sus enseres; se llevaron su vida en cajas de cartón. Revolvieron en los cajones sin pudor, profanando sus escritos y sus recuerdos, las fotografías de lo único que le quedaba: su pasado.
Salió sin hacer ruido y subió decidido las escaleras. Después, su mano firme empujando la puerta, y el resplandor del sol cegándole los ojos. Caminó hacia la barandilla despacio y se encaramó a ella con determinación. Al instante, un salto al vacío, y el impacto del cuerpo rompiéndose sobre el asfalto, que puso el punto y final a la noticia que abriría los telediarios.
"Se llevaron su vida en cajas de cartón." Tu microrrelato es muy realista en España por causa de los desahucios. No deberíamos consentir los desalojos de las personas sin recursos.

Un abrazo solidario.
 
Última edición:
"Se llevaron su vida en cajas de cartón." Tu microrrelato muy realista en España por causa de los desahucios. No deberíamos consentir los desalojos de las personas sin recursos.

Un abrazo solidario.
Hola Antonio, desgraciadamente, la inspiración en este relato, es la realidad pura y dura de esta España nuestra que, según los que nos gobiernan, va tan bien. Gracias por tu lectura, tu comentario, y tu sensibilidad. Un abrazo.
 
Una cadena de acontecimientos con un punto final trágico y muy triste. Aprecio y admiro tu inspiración. Excelente microprosa. Un placer dejar mi firma. Saludos.
Gracias, Joblan, ojalá esta prosa fuera solo fruto de mi imaginación, pero desgraciadamente no es así, estas cosas están pasando mucho por aquí últimamente, y es una terrible desgracia, y una gran injusticia. Un beso y gracias por tu atención a mis letras
 
Entraron en su casa y sacaron sus enseres; se llevaron su vida en cajas de cartón. Revolvieron en los cajones sin pudor, profanando sus escritos y sus recuerdos, las fotografías de lo único que le quedaba: su pasado.
Salió sin hacer ruido y subió decidido las escaleras. Después, su mano firme empujando la puerta, y el resplandor del sol cegándole los ojos. Caminó hacia la barandilla despacio y se encaramó a ella con determinación. Al instante, un salto al vacío, y el impacto del cuerpo rompiéndose sobre el asfalto, que puso el punto y final a la noticia que abriría los telediarios.

Trágica historia inmortalizada en este magistral poema.
gustoso dejo mi huella estergranados. Fuerte abrazo.
 
Claro, las dos situaciones son lamentables. La primera, forzada, y la segunda, forzada por la primera, ¿algo así no?
Uno se acostumbra a lo material. Pero también lo necesita.
Yo no soy de afirmarme tanto en eso. Digo, por que no me ah tocado esa situación. Presiento es muy triste que te quiten todo. El esfuerzo, los recuerdos. Todo.
Algunos no o soportan está claro.

Saludos. Muy bien por tu trabajo Esther un beso.
Hola Enzo, en España se están dando estas situaciones muy frecuentemente, desahucian a las gentes de sus casas y se quedan sin recuerdos y sin futuro; desgraciadamente, hay personas que no lo pueden superar y se quitan la vida, esto es muy trágico, muy terrible, y aquí está pasando con demasiada frecuencia. Ojalá estas cosas no pasaran jamás. Gracias como siempre por ser tan amable conmigo, un abrazo.
 
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Trágica historia inmortalizada en este magistral poema.
gustoso dejo mi huella estergranados. Fuerte abrazo.
Hola Ramipoeta, sí que es trágica esta historia, y lo peor es que esto pasa de verdad, no es fruto de ninguna imaginación calenturienta, esperemos que algo tan terrible como esto, no pase más, aunque desgraciadamente, según están las cosas, yo lo dudo. Un abrazo y muchas gracias por tu amable comentario.
 
Entraron en su casa y sacaron sus enseres; se llevaron su vida en cajas de cartón. Revolvieron en los cajones sin pudor, profanando sus escritos y sus recuerdos, las fotografías de lo único que le quedaba: su pasado.
Salió sin hacer ruido y subió decidido las escaleras. Después, su mano firme empujando la puerta, y el resplandor del sol cegándole los ojos. Caminó hacia la barandilla despacio y se encaramó a ella con determinación. Al instante, un salto al vacío, y el impacto del cuerpo rompiéndose sobre el asfalto, que puso el punto y final a la noticia que abriría los telediarios.

Buen relato. Intuyo que era la excusa que estaba buscando el protagonista para poder acabar con su vida. Un placer leerte, Esther. Besos.
 
Historia más que repetida querida amiga
en estos tiempos de incertidumbre, en tiempos que en nada se diferencian
a lo que otros vivieron antes que nosotros
pues el ogro capitalista nunca desaparece,tan sólo cambia de cara
y de métodos.
Un beso, excelente tu relato micro.
 
Triste y real como la vida misma Esther este micro que relata un desahucio en su doble vertiente: se pierde un espacio para vivir y la propia vida. Nunca se habla de ello pero el índice de suicidios en este país es bastante alto.

Encantada de leerte guapetona y Buen Día
 
Entraron en su casa y sacaron sus enseres; se llevaron su vida en cajas de cartón. Revolvieron en los cajones sin pudor, profanando sus escritos y sus recuerdos, las fotografías de lo único que le quedaba: su pasado.
Salió sin hacer ruido y subió decidido las escaleras. Después, su mano firme empujando la puerta, y el resplandor del sol cegándole los ojos. Caminó hacia la barandilla despacio y se encaramó a ella con determinación. Al instante, un salto al vacío, y el impacto del cuerpo rompiéndose sobre el asfalto, que puso el punto y final a la noticia que abriría los telediarios.

Lo malo de todo esto es que nos acostumbremos, como lo hacemos con tantas cosas importantes...
 
Última edición:
Entraron en su casa y sacaron sus enseres; se llevaron su vida en cajas de cartón. Revolvieron en los cajones sin pudor, profanando sus escritos y sus recuerdos, las fotografías de lo único que le quedaba: su pasado.
Salió sin hacer ruido y subió decidido las escaleras. Después, su mano firme empujando la puerta, y el resplandor del sol cegándole los ojos. Caminó hacia la barandilla despacio y se encaramó a ella con determinación. Al instante, un salto al vacío, y el impacto del cuerpo rompiéndose sobre el asfalto, que puso el punto y final a la noticia que abriría los telediarios.
Densa obra donde los acontecimientos dejan ese final de tragedia, en muchas ocasiones
asumimos los hechos. me gustó. saludos de luzyabsenta
 

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