Sofía Valera
Poeta recién llegado
Te llevaste la fe que un día tuve,
los sueños que me acompañaban,
¿de qué, sirvió que te aclamase
y, de qué... que te suspirara...?
Escarchados llevo mis huesos
dentro de una prisión en llamas,
que vuelven ceniza cada minuto
en que la brisa toca mi cara.
No quiero llevar mi dolor impreso
como si fuera una vieja espada
que cada instante se hunde más
y más, matando mi confianza.
Devuelve lo que me hurtaste;
tráelo sobre esta mañana
en donde el cielo por fin me sonríe
acariciándome un poco el alma.
los sueños que me acompañaban,
¿de qué, sirvió que te aclamase
y, de qué... que te suspirara...?
Escarchados llevo mis huesos
dentro de una prisión en llamas,
que vuelven ceniza cada minuto
en que la brisa toca mi cara.
No quiero llevar mi dolor impreso
como si fuera una vieja espada
que cada instante se hunde más
y más, matando mi confianza.
Devuelve lo que me hurtaste;
tráelo sobre esta mañana
en donde el cielo por fin me sonríe
acariciándome un poco el alma.
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