Sobre esta mañana

Sofía Valera

Poeta recién llegado
Te llevaste la fe que un día tuve,
los sueños que me acompañaban,
¿de qué, sirvió que te aclamase
y, de qué... que te suspirara...?

Escarchados llevo mis huesos
dentro de una prisión en llamas,
que vuelven ceniza cada minuto
en que la brisa toca mi cara.

No quiero llevar mi dolor impreso
como si fuera una vieja espada
que cada instante se hunde más
y más, matando mi confianza.


Devuelve lo que me hurtaste;
tráelo sobre esta mañana
en donde el cielo por fin me sonríe
acariciándome un poco el alma.
 
Última edición:
Te llevaste la fe que un día tuve,
los sueños que me acompañaban,
¿de qué, sirvió que te aclamase
y, de qué... que te suspirara...?

Escarchados llevo mis huesos
dentro de una prisión en llamas,
que vuelven ceniza cada minuto
en que la brisa toca mi cara.

No quiero llevar mi dolor impreso
como si fuera una vieja espada
que cada instante se hunde más
y más, matando mi confianza.


Devuelve lo que me hurtaste;
tráelo sobre esta mañana
en donde el cielo por fin me sonríe
acariciándome un poco el alma.
Joooo como duelen tus versos, sobre todo las tres primera estrofas luego al final un soplo de aire freco brota de tus letras, tu escritura es muy bella porque la llevas en la sangre porque tienes alma de poetisa. Sentimientos nostalgicos se agolpan en mis ojos al leerte querida Sofía. Abrazote maño para ti. Paco.
 
Joooo como duelen tus versos, sobre todo las tres primera estrofas luego al final un soplo de aire freco brota de tus letras, tu escritura es muy bella porque la llevas en la sangre porque tienes alma de poetisa. Sentimientos nostalgicos se agolpan en mis ojos al leerte querida Sofía. Abrazote maño para ti. Paco.
Gracias por tu compañía Paco, un abrazo.
 
Dolidas remembranzas por lo perdido.
Saludos.
Te llevaste la fe que un día tuve,
los sueños que me acompañaban,
¿de qué, sirvió que te aclamase
y, de qué... que te suspirara...?

Escarchados llevo mis huesos
dentro de una prisión en llamas,
que vuelven ceniza cada minuto
en que la brisa toca mi cara.

No quiero llevar mi dolor impreso
como si fuera una vieja espada
que cada instante se hunde más
y más, matando mi confianza.


Devuelve lo que me hurtaste;
tráelo sobre esta mañana
en donde el cielo por fin me sonríe
acariciándome un poco el alma.
 

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