Jorge Salvador
Poeta adicto al portal
Sólo siento pavor cuando eso viene
por la noche a buscarme enardecido
con su hediondo sobaco enmohecido
y su nunca jamás contento pene
De borracho que va ni se sostiene,
la palabra en su boca es un mugido;
gracias doy que al instante su ronquido
rasga el aire y la calma sobreviene.
Solamente una vez le amé en la vida
sin embargo, a pesar de algunos peros,
hoy por hoy le idolatro sin medida.
Es tozudo, bajito, mal hablado,
mucho más animal que cien toreros,
pero, ¿qué le he de hacer si está forrado…?
por la noche a buscarme enardecido
con su hediondo sobaco enmohecido
y su nunca jamás contento pene
De borracho que va ni se sostiene,
la palabra en su boca es un mugido;
gracias doy que al instante su ronquido
rasga el aire y la calma sobreviene.
Solamente una vez le amé en la vida
sin embargo, a pesar de algunos peros,
hoy por hoy le idolatro sin medida.
Es tozudo, bajito, mal hablado,
mucho más animal que cien toreros,
pero, ¿qué le he de hacer si está forrado…?
Última edición: