E
eunice salvaje
Invitado
Me vino de pronto como un golpe en el pecho,
algo dentro me golpeaba y aun está tocando.
Sigue vertiéndose en mí, lo que estaba contenido.

En medio de la explosión podía verlo,
estaba herido y yo no lo sabía,
reclamando que fuera a consolarlo
porque mi herida él no la sentía.
¿Qué podía saber yo de sentimientos?
Si mi corazón siempre callaba y asentía
y estático en la planicie de sus cimientos
la guerra y el dolor no conocía.
Cayó al fin aquel hombre ante mis ojos
y no pude siquiera sostener su mano
ni rezar una oración, ni recoger sus despojos.
En medio del desastre nadie más pudo notarle,
hombre de cabello cano, hombre de manos grandes,
yacía así inerte con la boca abierta
cómo esperando el beso que jamás pude darle.
Eunice Salvaje
20 de febrero 2011
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