Soledad dorada

Pessoa

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SOLEDAD DORADA

Soledad: ha comenzado el silencio.
Los amantes ya se fueron
por los dorados caminos del otoño.
Queda el frío y las ausencias;
y los vacíos que dejaron
las caricias y las palabras.

Íntima soledad de los cuerpos y las almas,
allá en la muerte apacible de las hojas
de los castaños fugitivos.
De nuevo nacerá el amor con el trino de los pájaros,
pero las hojas caídas, los amantes que se fueron,
ya no renacerán.

Quedarán tan sólo versos,
puede que también un beso
fugaz como una llama que no llegó a prender.
Quedarán las hojas muertas,
oxidados sus cobres, exangües sus venas.
Quedará el viento piadoso
arrastrando palabras que quisieron ser de amor.

Quedará en el fondo de mis ojos
tu imagen que se va alejando,
difuminándose como un ocaso
tras la lágrima que nace por tí, la que te alejas.

Como el trágico aleteo del ave que agoniza
agitas tu mano suave,
sin volver siquiera la mirada.
Ha renacido el silencio en la sonora soledad.


 
Bien. Para encontrar hay que buscar, que si no me hubiese pasado por alto (o por bajo) este magnífico poema.
Pero tras su atenta lectura colijo que volverán las oscuras golondrinas, pero no los amores muertos. Lo que no sé es si los amantes se fueron juntos por la dorada senda o cada uno por su lado. O si fue la muerte la que los separó... Por la lágrima.
Sea como fuere hay mucha belleza en esas palabras.
Abrazos
 
SOLEDAD DORADA

Soledad: ha comenzado el silencio.
Los amantes ya se fueron
por los dorados caminos del otoño.
Queda el frío y las ausencias;
y los vacíos que dejaron
las caricias y las palabras.

Íntima soledad de los cuerpos y las almas,
allá en la muerte apacible de las hojas
de los castaños fugitivos.
De nuevo nacerá el amor con el trino de los pájaros,
pero las hojas caídas, los amantes que se fueron,
ya no renacerán.

Quedarán tan sólo versos,
puede que también un beso
fugaz como una llama que no llegó a prender.
Quedarán las hojas muertas,
oxidados sus cobres, exangües sus venas.
Quedará el viento piadoso
arrastrando palabras que quisieron ser de amor.

Quedará en el fondo de mis ojos
tu imagen que se va alejando,
difuminándose como un ocaso
tras la lágrima que nace por tí, la que te alejas.

Como el trágico aleteo del ave que agoniza
agitas tu mano suave,
sin volver siquiera la mirada.
Ha renacido el silencio en la sonora soledad.


Tristes, pero hermosos versos matizados con despedida y soledad que encoge el corazón. Mis aplausos por tan excelente trabajo. Un placer leerle. Saludos.
 
SOLEDAD DORADA

Soledad: ha comenzado el silencio.
Los amantes ya se fueron
por los dorados caminos del otoño.
Queda el frío y las ausencias;
y los vacíos que dejaron
las caricias y las palabras.

Íntima soledad de los cuerpos y las almas,
allá en la muerte apacible de las hojas
de los castaños fugitivos.
De nuevo nacerá el amor con el trino de los pájaros,
pero las hojas caídas, los amantes que se fueron,
ya no renacerán.

Quedarán tan sólo versos,
puede que también un beso
fugaz como una llama que no llegó a prender.
Quedarán las hojas muertas,
oxidados sus cobres, exangües sus venas.
Quedará el viento piadoso
arrastrando palabras que quisieron ser de amor.

Quedará en el fondo de mis ojos
tu imagen que se va alejando,
difuminándose como un ocaso
tras la lágrima que nace por tí, la que te alejas.

Como el trágico aleteo del ave que agoniza
agitas tu mano suave,
sin volver siquiera la mirada.
Ha renacido el silencio en la sonora soledad.

Sensible y emotivo en las bellas imágenes que logran expresar emociones peregrinas y nostálgicas. Me ha encantado, saludos cordiales.
 
SOLEDAD DORADA

Soledad: ha comenzado el silencio.
Los amantes ya se fueron
por los dorados caminos del otoño.
Queda el frío y las ausencias;
y los vacíos que dejaron
las caricias y las palabras.

Íntima soledad de los cuerpos y las almas,
allá en la muerte apacible de las hojas
de los castaños fugitivos.
De nuevo nacerá el amor con el trino de los pájaros,
pero las hojas caídas, los amantes que se fueron,
ya no renacerán.

Quedarán tan sólo versos,
puede que también un beso
fugaz como una llama que no llegó a prender.
Quedarán las hojas muertas,
oxidados sus cobres, exangües sus venas.
Quedará el viento piadoso
arrastrando palabras que quisieron ser de amor.

Quedará en el fondo de mis ojos
tu imagen que se va alejando,
difuminándose como un ocaso
tras la lágrima que nace por tí, la que te alejas.

Como el trágico aleteo del ave que agoniza
agitas tu mano suave,
sin volver siquiera la mirada.
Ha renacido el silencio en la sonora soledad.

Un exelente poema Pessoa, donde plasmas figuras y angustias que se conjugan muy bien en su título. Una soledad a la que la acompañan solo años. Felicitaciones.
Un saludo.
Rodrigo del Río
 
SOLEDAD DORADA

Soledad: ha comenzado el silencio.
Los amantes ya se fueron
por los dorados caminos del otoño.
Queda el frío y las ausencias;
y los vacíos que dejaron
las caricias y las palabras.

Íntima soledad de los cuerpos y las almas,
allá en la muerte apacible de las hojas
de los castaños fugitivos.
De nuevo nacerá el amor con el trino de los pájaros,
pero las hojas caídas, los amantes que se fueron,
ya no renacerán.

Quedarán tan sólo versos,
puede que también un beso
fugaz como una llama que no llegó a prender.
Quedarán las hojas muertas,
oxidados sus cobres, exangües sus venas.
Quedará el viento piadoso
arrastrando palabras que quisieron ser de amor.

Quedará en el fondo de mis ojos
tu imagen que se va alejando,
difuminándose como un ocaso
tras la lágrima que nace por tí, la que te alejas.

Como el trágico aleteo del ave que agoniza
agitas tu mano suave,
sin volver siquiera la mirada.
Ha renacido el silencio en la sonora soledad.

Nostalgia prendida en ese aleteo que lejos de la derrota se anida en el
cariño hacia la sombra de los recuerdos. todo el poema un relampago
de sutiles imagenes que se apagan y encienden en el sentimiento9.
felicidades. magnifico. luzyabsenta
 
SOLEDAD DORADA

Soledad: ha comenzado el silencio.
Los amantes ya se fueron
por los dorados caminos del otoño.
Queda el frío y las ausencias;
y los vacíos que dejaron
las caricias y las palabras.

Íntima soledad de los cuerpos y las almas,
allá en la muerte apacible de las hojas
de los castaños fugitivos.
De nuevo nacerá el amor con el trino de los pájaros,
pero las hojas caídas, los amantes que se fueron,
ya no renacerán.

Quedarán tan sólo versos,
puede que también un beso
fugaz como una llama que no llegó a prender.
Quedarán las hojas muertas,
oxidados sus cobres, exangües sus venas.
Quedará el viento piadoso
arrastrando palabras que quisieron ser de amor.

Quedará en el fondo de mis ojos
tu imagen que se va alejando,
difuminándose como un ocaso
tras la lágrima que nace por tí, la que te alejas.

Como el trágico aleteo del ave que agoniza
agitas tu mano suave,
sin volver siquiera la mirada.
Ha renacido el silencio en la sonora soledad.



Sonora soledad que recoge los restos abatidos,
que ilumina las sombras y los adioses.
Soledad que acuna paisajes...
Por qué siempre que te leo te imagino en Lisboa?, curioso...
 
Eratalia, querida amiga. Un guadiana versátil (lo digo por lo que apareces y desapareces y siempre componiendo bellos versos. Aquí estoy paa agradecerte, con tardanza, tu hermoso comentario. Poco has amado, amiga mía; mejor, pocas veces te han dejado de amar. ella se va; él queda, roto de dolor, bajo el árbol cómplice de sus citas. Él llora... Ains, si es que hay que explicarlo tó...:) Gracias por tu visita. Ahora nos veremos más.
miguel
 
Hola, Palmira, mi querida amiga y asidua lectora. Tus comentarios me abruman, me estoy haciendo "adicto" a ellos. ¿Lisboa? Ahora la he cambiado por la luminosa atmósfera mediterránea, en la que comparto luz y colores contigo. Pero Lisboa siempre está en mí, forma parte de mi alma, la de la saudade, esa alegría melancólica de la que hablaba Michelangelo Buonarrotti, el inmenso poeta del mármol y los pinceles. Un cordial saludo, amiga mía.
 

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