SOLEDAD DORADA
Soledad: ha comenzado el silencio.
Los amantes ya se fueron
por los dorados caminos del otoño.
Queda el frío y las ausencias;
y los vacíos que dejaron
las caricias y las palabras.
Íntima soledad de los cuerpos y las almas,
allá en la muerte apacible de las hojas
de los castaños fugitivos.
De nuevo nacerá el amor con el trino de los pájaros,
pero las hojas caídas, los amantes que se fueron,
ya no renacerán.
Quedarán tan sólo versos,
puede que también un beso
fugaz como una llama que no llegó a prender.
Quedarán las hojas muertas,
oxidados sus cobres, exangües sus venas.
Quedará el viento piadoso
arrastrando palabras que quisieron ser de amor.
Quedará en el fondo de mis ojos
tu imagen que se va alejando,
difuminándose como un ocaso
tras la lágrima que nace por tí, la que te alejas.
Como el trágico aleteo del ave que agoniza
agitas tu mano suave,
sin volver siquiera la mirada.
Ha renacido el silencio en la sonora soledad.
Soledad: ha comenzado el silencio.
Los amantes ya se fueron
por los dorados caminos del otoño.
Queda el frío y las ausencias;
y los vacíos que dejaron
las caricias y las palabras.
Íntima soledad de los cuerpos y las almas,
allá en la muerte apacible de las hojas
de los castaños fugitivos.
De nuevo nacerá el amor con el trino de los pájaros,
pero las hojas caídas, los amantes que se fueron,
ya no renacerán.
Quedarán tan sólo versos,
puede que también un beso
fugaz como una llama que no llegó a prender.
Quedarán las hojas muertas,
oxidados sus cobres, exangües sus venas.
Quedará el viento piadoso
arrastrando palabras que quisieron ser de amor.
Quedará en el fondo de mis ojos
tu imagen que se va alejando,
difuminándose como un ocaso
tras la lágrima que nace por tí, la que te alejas.
Como el trágico aleteo del ave que agoniza
agitas tu mano suave,
sin volver siquiera la mirada.
Ha renacido el silencio en la sonora soledad.
