Puede que estos versos tuviesen mejor acomodo en otro foro, el de exitencialistas, por ejemplo. Pero mi fidelidad al del surrealismo me impele a publicarlos aquí, aún siendo consciente que si hay algo de surrealismo en el poema es marginal y accidental. Que os guste, es mi deseo.
Dame, llama invisible, espada fría,
tu persistente cólera,
para acabar con todo,
“Acabar con todo”
Octavio Paz
SOLEDAD
Cómo dormir sin ti, soledad,
temeroso de esas estrellas como ojos de lo eterno
cómo dormir cuando no se vive
vivir, dormir sin tí soledad.
Abrazado a mi roca, inmovil,
escucho el áspero grito que me envían desde tan lejos,
desde tan lejos, desde tan lejos,
gritos para ahuyentarte, soledad.
No saben que arrancarte de mi es destruirme
No saben que esos sus gritos nunca tendrán eco
y que las estrellas vigilan en mi noche
mientras se enfrían los mares y los desiertos
Ellos existen y gritan porque estás tú, soledad
Mi soledad y mi roca que será mi catafalco
Morirán, moriremos, si tú desapareces, soledad
Pero ellos no lo saben.
Despiertan ya los campos alados de mariposas
campánulas y livianas margaritas
tejen para tí, mi soledad, el cántico de un nuevo día
Y la claridad disuelve los gritos nocturnos.
La claridad, la que crea mi sombra
y la de la roca que es mi obra inacabable.
Los gritos no tienen sombra
por eso mueren disueltos en claridad.
Mis ojos disuelven los paisajes y crean desiertos.
Vivo bien en el desierto con su claridad cegadora
Vivo bien conmigo mismo y mi soledad conquistada
Aquí los gritos son sólo sombra de aullidos.
Y a los desiertos así creados llega la niebla
La eterna compañera de la soledad
¡Qué exquisita soledad crea la niebla!
La desviste de sus luces y apaga cualquier sonido.
´La soledad depurada por la niebla.
Me queda sólo esperar la llegada de los chacales
mis amigos los chacales para compartir
un pedazo de carroña.
Ilust.: “Soledad” Paul Delvaux. 1955
Dame, llama invisible, espada fría,
tu persistente cólera,
para acabar con todo,
“Acabar con todo”
Octavio Paz
SOLEDAD
Cómo dormir sin ti, soledad,
temeroso de esas estrellas como ojos de lo eterno
cómo dormir cuando no se vive
vivir, dormir sin tí soledad.
Abrazado a mi roca, inmovil,
escucho el áspero grito que me envían desde tan lejos,
desde tan lejos, desde tan lejos,
gritos para ahuyentarte, soledad.
No saben que arrancarte de mi es destruirme
No saben que esos sus gritos nunca tendrán eco
y que las estrellas vigilan en mi noche
mientras se enfrían los mares y los desiertos
Ellos existen y gritan porque estás tú, soledad
Mi soledad y mi roca que será mi catafalco
Morirán, moriremos, si tú desapareces, soledad
Pero ellos no lo saben.
Despiertan ya los campos alados de mariposas
campánulas y livianas margaritas
tejen para tí, mi soledad, el cántico de un nuevo día
Y la claridad disuelve los gritos nocturnos.
La claridad, la que crea mi sombra
y la de la roca que es mi obra inacabable.
Los gritos no tienen sombra
por eso mueren disueltos en claridad.
Mis ojos disuelven los paisajes y crean desiertos.
Vivo bien en el desierto con su claridad cegadora
Vivo bien conmigo mismo y mi soledad conquistada
Aquí los gritos son sólo sombra de aullidos.
Y a los desiertos así creados llega la niebla
La eterna compañera de la soledad
¡Qué exquisita soledad crea la niebla!
La desviste de sus luces y apaga cualquier sonido.
´La soledad depurada por la niebla.
Me queda sólo esperar la llegada de los chacales
mis amigos los chacales para compartir
un pedazo de carroña.
Ilust.: “Soledad” Paul Delvaux. 1955
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