Soliloquio: Mira, mira…...

Luis Prieto

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¿De qué quieres que hablemos?
¡Ay deja, deja, que mi alma sueña!
Mira el cielo azulado,
en lo alto del campanario,
hay una cigüeña.
Inhala el frescor de la pradera y contempla el campo colmado de belleza.

¿Por qué no me hablas?
¡Ay calla, calla!
escucha el silencio,
mira los trigales y maizales
como bailan al son del viento.
¡Mira, mira el sol de estío,
como brillan los álamos
a orillas del río!
Bajan rizadas las aguas,
mira antes de que reine la calma
y llegue el frío.

Llega la noche con su manto,
ya fulguran las estrellas y luceros,
y radiante asoma la dama de blanco,
en el centro del eterno.

¿De qué quieres que hablemos?
¡Ay deja, deja!
que habla el misterio,
no turbes este silencio
y mira el campo colmado de tristeza.

Luis
Derechos reservados
 
Última edición:
A veces sobran las palabras y es tiempo de contemplar lo que la naturaleza nos otorga, ella habla por nosotros. Un buen poema Luis Prieto, ha sido un placer estar en tus letras.
Un saludo cordial.
 
Hermoso poema y es que cuando estamos en silencio descubrimos el resplandor que la naturaleza nos brinda, sobra decir que tu poesía es una de las bellas creaciones de la naturaleza, saludos cordiales estimado poeta ; )
 
Me pongo en pie y aplaudo este fenomenal poema
con una musicalidad excelente, y metáforas preciosas.
Vaya la reputación que bien merece tu arte amigo Luis
un gusto leerte, abrazos toledanos hermano.
 
Qué maravillosa contemplación a la que invitas, Luis. Natura llama siempre y en todas épocas del año porque es lo mejor creado después de la maravilla del hombre, hasta puedo creer que se disputan el primer lugar. Fascinante es mirar tu poesía y esa pulcritud en cada detalle invita a leerte. Saludos. Muchas gracias.
 
Tristeza amigo Luis
que espero que muy pronto se trueve en luminosa alegría.
Abrazos desde la hermosa tierra de España
que tanto quiere a sus hijos
aunque a veces no lo demuestre.
 
¿De qué quieres que hablemos?
¡Ay deja, deja, que mi alma sueña!
Mira el cielo azulado,
en lo alto del campanario,
hay una cigüeña.
Inhala el frescor de la pradera,
mira el campo colmado de belleza.

¿Por qué no me hablas?
¡Ay calla, calla!
escucha el silencio,
mira los trigales y maizales
como bailan al son del viento.
Mira, mira el sol de estío,
como brillan los álamos
a orillas del río,
como bajan rizadas las aguas,
mira, mira antes de que reine la calma
y llegue el frío.

Llega la noche con su manto,
ya fulguran las estrellas y luceros,
y radiante asoma la dama de blanco,
en el centro del eterno.

¿De qué quieres que hablemos?
¡Ay deja, deja!
que habla el misterio,
no turbes este silencio
y mira el campo colmado de tristeza.

Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados
2/10/2014
un poema muy natural y fluido, abrazos
 
¿De qué quieres que hablemos?
¡Ay deja, deja, que mi alma sueña!
Mira el cielo azulado,
en lo alto del campanario,
hay una cigüeña.
Inhala el frescor de la pradera,
mira el campo colmado de belleza.

¿Por qué no me hablas?
¡Ay calla, calla!
escucha el silencio,
mira los trigales y maizales
como bailan al son del viento.
Mira, mira el sol de estío,
como brillan los álamos
a orillas del río,
como bajan rizadas las aguas,
mira, mira antes de que reine la calma
y llegue el frío.

Llega la noche con su manto,
ya fulguran las estrellas y luceros,
y radiante asoma la dama de blanco,
en el centro del eterno.

¿De qué quieres que hablemos?
¡Ay deja, deja!
que habla el misterio,
no turbes este silencio
y mira el campo colmado de tristeza.

Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados
2/10/2014
Lindo poema donde plasmas tus sentimientos y deseos, todos los humanos necesitamos comunicarnos e intercambiar nuestras inquietudes auqneu solo sean impresiones de lo que percibimos. Ha sido un deleite leerte. Un fuerte abrazo amigo.
 
Lindo poema donde plasmas tus sentimientos y deseos, todos los humanos necesitamos comunicarnos e intercambiar nuestras inquietudes auqneu solo sean impresiones de lo que percibimos. Ha sido un deleite leerte. Un fuerte abrazo amigo.
Así es preciada Paloma, todos precisamos de comunicación aunque algunas veces tengamos una conversación con nosotros mismos.
Muchas gracias amiga mía por tu siempre fiel visita.
Gran abrazo Paloma y feliz tarde.
 
¿De qué quieres que hablemos?
¡Ay deja, deja, que mi alma sueña!
Mira el cielo azulado,
en lo alto del campanario,
hay una cigüeña.
Inhala el frescor de la pradera,
mira el campo colmado de belleza.

¿Por qué no me hablas?
¡Ay calla, calla!
escucha el silencio,
mira los trigales y maizales
como bailan al son del viento.
Mira, mira el sol de estío,
como brillan los álamos
a orillas del río,
como bajan rizadas las aguas,
mira, mira antes de que reine la calma
y llegue el frío.

Llega la noche con su manto,
ya fulguran las estrellas y luceros,
y radiante asoma la dama de blanco,
en el centro del eterno.

¿De qué quieres que hablemos?
¡Ay deja, deja!
que habla el misterio,
no turbes este silencio
y mira el campo colmado de tristeza.

Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados
2/10/2014
Bello soliloquio Luis.Versos que contemplan ensimismados en silencio el paisaje y dejan para después el diálogo que se seguirá retrasando con la noche.
Saludos Poeta
 
¿De qué quieres que hablemos?
¡Ay deja, deja, que mi alma sueña!
Mira el cielo azulado,
en lo alto del campanario,
hay una cigüeña.
Inhala el frescor de la pradera y contempla el campo colmado de belleza.

¿Por qué no me hablas?
¡Ay calla, calla!
escucha el silencio,
mira los trigales y maizales
como bailan al son del viento.
¡Mira, mira el sol de estío,
como brillan los álamos
a orillas del río!
Bajan rizadas las aguas,
mira antes de que reine la calma
y llegue el frío.

Llega la noche con su manto,
ya fulguran las estrellas y luceros,
y radiante asoma la dama de blanco,
en el centro del eterno.

¿De qué quieres que hablemos?
¡Ay deja, deja!
que habla el misterio,
no turbes este silencio
y mira el campo colmado de tristeza.

Luis
Derechos reservados
Qué buen compañero es el silencio cuando se quiere disfrutar de lo bello que nos rodea. Hermoso y acertado soliloquio. También disfruté del momento.
Con mi abrazo, amigo poeta.
 
¿De qué quieres que hablemos?
¡Ay deja, deja, que mi alma sueña!
Mira el cielo azulado,
en lo alto del campanario,
hay una cigüeña.
Inhala el frescor de la pradera y contempla el campo colmado de belleza.

¿Por qué no me hablas?
¡Ay calla, calla!
escucha el silencio,
mira los trigales y maizales
como bailan al son del viento.
¡Mira, mira el sol de estío,
como brillan los álamos
a orillas del río!
Bajan rizadas las aguas,
mira antes de que reine la calma
y llegue el frío.

Llega la noche con su manto,
ya fulguran las estrellas y luceros,
y radiante asoma la dama de blanco,
en el centro del eterno.

¿De qué quieres que hablemos?
¡Ay deja, deja!
que habla el misterio,
no turbes este silencio
y mira el campo colmado de tristeza.

Luis
Derechos reservados
Ayyy mi querido Luís, a veces sobran las palabras y la contemplación de la Naturaleza llena nuestros silencios, en ella encontramos tanta paz y tanto consuelo, ayyy qué versos más bonitos y más llenos de sentimiento, ha sido un placer leerlos. Besazos, mi querido Escudero, llenos de cariño y de admiración sinceros....muááááááácksss....
 

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