***QueeN Ginevra***
Poeta adicto al portal
Sólo instantes.
Entre el amanecer y la noche lenta
mi alma vigila tu sumisa belleza;
recogiendo de los arboles la sorpresa
y cantando a la casa sin veleta.
Resurgir es el nombre con el que le llaman,
es lo que dicen que hace el sol cada mañana;
cómo tu sonrisa a mi amor así es cómo engaña,
resurgiendo el instante; fingiendo que le agrada.
Si bien a tu lado sigo es un instante,
pues sólo eso es la vida del mortal:
un instante con un inminente final,
en el cual tú ya no estarás ahí delante.
Tus ojos son un par de estrellas doradas,
tus labios cincelados de frio mármol;
tus cabellos que son espiral del caracol,
me dejan sólo las pupilas enamoradas.
Trascurro entre los segundos de tu ausencia
sólo buscando el aroma que te recuerde,
pidiéndole al crepúsculo que no se quede
y que la noche traiga de nuevo tu presencia.
Y un instante más en el tiempo vuela,
sobre el agua en movimiento cómo sirena;
con un recuerdo y una frase eterna,
que sólo dice Adiós cómo secuela.
Y de nuevo otro instante que me deja,
otra vida que se marcha, que se aleja;
cómo si llorar no fuera suficiente queja
al ver cómo de mi usted se aleja.
Entre el amanecer y la noche lenta
mi alma vigila tu sumisa belleza;
recogiendo de los arboles la sorpresa
y cantando a la casa sin veleta.
Resurgir es el nombre con el que le llaman,
es lo que dicen que hace el sol cada mañana;
cómo tu sonrisa a mi amor así es cómo engaña,
resurgiendo el instante; fingiendo que le agrada.
Si bien a tu lado sigo es un instante,
pues sólo eso es la vida del mortal:
un instante con un inminente final,
en el cual tú ya no estarás ahí delante.
Tus ojos son un par de estrellas doradas,
tus labios cincelados de frio mármol;
tus cabellos que son espiral del caracol,
me dejan sólo las pupilas enamoradas.
Trascurro entre los segundos de tu ausencia
sólo buscando el aroma que te recuerde,
pidiéndole al crepúsculo que no se quede
y que la noche traiga de nuevo tu presencia.
Y un instante más en el tiempo vuela,
sobre el agua en movimiento cómo sirena;
con un recuerdo y una frase eterna,
que sólo dice Adiós cómo secuela.
Y de nuevo otro instante que me deja,
otra vida que se marcha, que se aleja;
cómo si llorar no fuera suficiente queja
al ver cómo de mi usted se aleja.