Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando apenas amanecía,
cuando despuntaba ciego el sol,
te extrañé, con las ansias cada día
perdiendo luces entre el farol.
Cuando apenas oscurecía,
cuando las tinieblas no estaban,
mis ojos te miraban con alegría
y al desnudarte, se llenaban.
No tuve motivos para soñarte,
ni para extrañar tus dos miradas,
la que provocas hoy al saludarte
y la que nacía entre las hadas.
Perdona que por nada te salude,
disculpa, interrumpa tu mañana,
sólo pasé para que me ayude
tu voz que envuelve, telaraña.
cuando despuntaba ciego el sol,
te extrañé, con las ansias cada día
perdiendo luces entre el farol.
Cuando apenas oscurecía,
cuando las tinieblas no estaban,
mis ojos te miraban con alegría
y al desnudarte, se llenaban.
No tuve motivos para soñarte,
ni para extrañar tus dos miradas,
la que provocas hoy al saludarte
y la que nacía entre las hadas.
Perdona que por nada te salude,
disculpa, interrumpa tu mañana,
sólo pasé para que me ayude
tu voz que envuelve, telaraña.