Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
El tintero vacío y las manos en cruz,
las plegarias a un cielo de diamante, estival,
bajo un sol dilatado, con su vientre de aval,
respalda con clavijas cada tuerca de luz.
Con disparos de voz se atasca el arcabuz,
con salterios incólumes me recojo en mi sal,
con la linfa nacida del nenúfar real,
se desentierra el cáliz, se yergue el avestruz.
La misa de los ángeles resulta un desacato,
al obituario manco le crece un cementerio
de poemas sin pluma, de puños sin retrato.
Al caos se le llama sinsentido, criterio
a lo formal disperso, que huye del formato,
e inteligente suena a gris, tirando a serio.
Última edición: