Puedes abrir tus puertas y ventanas.
Dejar entrar al sol o sólo nieblas.
Salir a voz o gritos mientras pueblas
de miedo y de tumores tus membranas
que cierran o abren paso las tiranas
a los sitios inhóspitos que amueblas
para el huésped que aloja en tus tinieblas
oscuras pesadillas soberanas.
A veces la confianza nunca brota.
Por eso no te entregas por completo.
Prefieres abrazarte a la derrota
de carne cuya forma da esqueleto
donde reside tu alma gris y rota
que se muere llevándose el secreto.
Dejar entrar al sol o sólo nieblas.
Salir a voz o gritos mientras pueblas
de miedo y de tumores tus membranas
que cierran o abren paso las tiranas
a los sitios inhóspitos que amueblas
para el huésped que aloja en tus tinieblas
oscuras pesadillas soberanas.
A veces la confianza nunca brota.
Por eso no te entregas por completo.
Prefieres abrazarte a la derrota
de carne cuya forma da esqueleto
donde reside tu alma gris y rota
que se muere llevándose el secreto.
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