Somos cultivadores de la vida,
de surcos hondos y manos llenas,
de tierras fértiles y semillas pequeñas,
que en cada paso danzan encendidas.
Labramos sueños, cosechamos calma,
en el vasto campo que transita el alma,
y con cada intento, regamos ternura
y florece el silencio, con suma premura.
La vida es tierra que pide paciencia,
es brote sutil, esencia y dulzura;
y somos sus manos, su sol, su locura,
y con cada gesto, creamos tendencia.
Porque al sembrar lo que somos y damos,
dejamos las huellas tú, trazas tus manos,
y en el jardín que juntos labramos,
todos somos raíces, todos somos hermanos.
de surcos hondos y manos llenas,
de tierras fértiles y semillas pequeñas,
que en cada paso danzan encendidas.
Labramos sueños, cosechamos calma,
en el vasto campo que transita el alma,
y con cada intento, regamos ternura
y florece el silencio, con suma premura.
La vida es tierra que pide paciencia,
es brote sutil, esencia y dulzura;
y somos sus manos, su sol, su locura,
y con cada gesto, creamos tendencia.
Porque al sembrar lo que somos y damos,
dejamos las huellas tú, trazas tus manos,
y en el jardín que juntos labramos,
todos somos raíces, todos somos hermanos.