Somos el mar

Dirack

Poeta recién llegado
Tú y yo somos el mar.


En este mar no desembocan ríos

y aún así brota el agua dulce

agua que mana cada día del fondo

tildándolo sin ser notada de frescura entre la sal.


En este mar infinito el tiempo se azula

y en este azul tú y yo, intemporales,

salpicamos de salitre las marejadas

y en la alborada soñamos nuevas especies marinas.


Tý y yo somos las aguas


y albergamos así vida de colores,

y dejamos al viento enarbolarnos

en un arrabal de alturas frenéticas,

de risa entrelazada y movimiento innombrable.


Tú y yo fuimos sed y somos fuente


y cada noche nos acicala de oro negro

y cada día nos promete una travesura salada

para alimentar nuestra complicidad rebelde, blanca,

para que brillen cristales en tu piel y en mis ojos la sed.


Entretanto, somos y seremos un crepitar sin fondo.
 
Estremecedor, pero en el buen sentido. Como un gran barco. ¿ Quién lo puede gobernar ? Una mente privilegiada, sin lugar a dudas. Un poema navegante. Un poema conquistador.
 
Tú y yo somos el mar.


En este mar no desembocan ríos

y aún así brota el agua dulce

agua que mana cada día del fondo

tildándolo sin ser notada de frescura entre la sal.


En este mar infinito el tiempo se azula

y en este azul tú y yo, intemporales,

salpicamos de salitre las marejadas

y en la alborada soñamos nuevas especies marinas.


Tý y yo somos las aguas


y albergamos así vida de colores,

y dejamos al viento enarbolarnos

en un arrabal de alturas frenéticas,

de risa entrelazada y movimiento innombrable.


Tú y yo fuimos sed y somos fuente


y cada noche nos acicala de oro negro

y cada día nos promete una travesura salada

para alimentar nuestra complicidad rebelde, blanca,

para que brillen cristales en tu piel y en mis ojos la sed.


Entretanto, somos y seremos un crepitar sin fondo.
Muy bello poema de amor, original en su propuesta y certero en su desarrollo. Un abrazo amigo Derick. Paco.
 
Tú y yo somos el mar.


En este mar no desembocan ríos

y aún así brota el agua dulce

agua que mana cada día del fondo

tildándolo sin ser notada de frescura entre la sal.


En este mar infinito el tiempo se azula

y en este azul tú y yo, intemporales,

salpicamos de salitre las marejadas

y en la alborada soñamos nuevas especies marinas.


Tý y yo somos las aguas


y albergamos así vida de colores,

y dejamos al viento enarbolarnos

en un arrabal de alturas frenéticas,

de risa entrelazada y movimiento innombrable.


Tú y yo fuimos sed y somos fuente


y cada noche nos acicala de oro negro

y cada día nos promete una travesura salada

para alimentar nuestra complicidad rebelde, blanca,

para que brillen cristales en tu piel y en mis ojos la sed.


Entretanto, somos y seremos un crepitar sin fondo.
Paladar de sensaciones que llenan de humedad esos
contornos congraciados con un amor de sed.
felicidades, una bella obra que es medida de entrega
total. felicidades. luzyabsenta
 

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