Tú y yo somos el mar.
En este mar no desembocan ríos
y aún así brota el agua dulce
agua que mana cada día del fondo
tildándolo sin ser notada de frescura entre la sal.
En este mar infinito el tiempo se azula
y en este azul tú y yo, intemporales,
salpicamos de salitre las marejadas
y en la alborada soñamos nuevas especies marinas.
Tý y yo somos las aguas
y albergamos así vida de colores,
y dejamos al viento enarbolarnos
en un arrabal de alturas frenéticas,
de risa entrelazada y movimiento innombrable.
Tú y yo fuimos sed y somos fuente
y cada noche nos acicala de oro negro
y cada día nos promete una travesura salada
para alimentar nuestra complicidad rebelde, blanca,
para que brillen cristales en tu piel y en mis ojos la sed.
Entretanto, somos y seremos un crepitar sin fondo.
En este mar no desembocan ríos
y aún así brota el agua dulce
agua que mana cada día del fondo
tildándolo sin ser notada de frescura entre la sal.
En este mar infinito el tiempo se azula
y en este azul tú y yo, intemporales,
salpicamos de salitre las marejadas
y en la alborada soñamos nuevas especies marinas.
Tý y yo somos las aguas
y albergamos así vida de colores,
y dejamos al viento enarbolarnos
en un arrabal de alturas frenéticas,
de risa entrelazada y movimiento innombrable.
Tú y yo fuimos sed y somos fuente
y cada noche nos acicala de oro negro
y cada día nos promete una travesura salada
para alimentar nuestra complicidad rebelde, blanca,
para que brillen cristales en tu piel y en mis ojos la sed.
Entretanto, somos y seremos un crepitar sin fondo.