Teresa Hernández
Poeta recién llegado
SONETO A LA TERCERA EDAD
A las abuelas Mercedes y
Corina y al abuelo Ricardo.
Un delicioso mar en calma es hoy tu existencia
que se unge con la inmensa sabiduría de tus años.
Un vasto y límpido cielo se luce en tus ojos,
mensajeros silentes de paz y exquisita nostalgia.
¡Cuántos caminos recorrieron tus decididos pasos!
¡Cuantas historias de amor en tu amante corazón
quedaron escritas! ¡Cuánto brilló en ti la ilusión,
boleto mágico impulsador de tus sutiles sueños!
Frágiles y finos tesoros de tu soplo divino
guardas hoy en tu añejo cofre de deseos
cumplidos y no cumplidos reto aun de tu destino-
Porque aunque la edad te intensifique los otoños,
solo el cansancio frenará el afán de tu camino
cuando el ocaso se lleve la juventud de tus sueños.
A las abuelas Mercedes y
Corina y al abuelo Ricardo.
Un delicioso mar en calma es hoy tu existencia
que se unge con la inmensa sabiduría de tus años.
Un vasto y límpido cielo se luce en tus ojos,
mensajeros silentes de paz y exquisita nostalgia.
¡Cuántos caminos recorrieron tus decididos pasos!
¡Cuantas historias de amor en tu amante corazón
quedaron escritas! ¡Cuánto brilló en ti la ilusión,
boleto mágico impulsador de tus sutiles sueños!
Frágiles y finos tesoros de tu soplo divino
guardas hoy en tu añejo cofre de deseos
cumplidos y no cumplidos reto aun de tu destino-
Porque aunque la edad te intensifique los otoños,
solo el cansancio frenará el afán de tu camino
cuando el ocaso se lleve la juventud de tus sueños.
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