Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
Se me escapa el soneto, terminamos
y se escribe a sí mismo intolerante,
me vira la mirada muy pedante
y le sale un mandar muy de los amos.
Se le incendian las voces, los reclamos
y los gritos le cambian el semblante
su pasión es temblor alucinante,
entonces tiemblo, tiembla y nos amamos,
y su abrazo es ternura que devora,
y sollozo al sentirle su gran ira,
mi corazón se angustia palpitando.
Él me toma en la noche cuando es hora
que todo ser descansa, aunque suspira
y acabamos la noche ambos rimando.
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